Minuto a Minuto

Nacional Después de 15 años de masacre en casino de Monterrey solo hay una condena
Se abrieron procesos de investigación contra 25 personas por el ataque y posterior incendio a 15 años de la tragedia
Nacional Vicente Fox respalda a Ernesto Ruffo Appel
Fox denunció la "tortura psicológica" que, a su juicio, ha sufrido Ruffo en el Centro Federal de Readaptación Social 'El Altiplano'
Internacional Tres heridos y más de 90 vuelos cancelados por el paso del tifón ‘Saudel’ en Japón
Al menos tres personas resultaron heridas y más de 90 vuelos fueron cancelados tras el paso del tifón Saudel por las islas del sur de Japón
Internacional Beyoncé dona un millón de dólares para ayudar a Colombia tras el terremoto
Beyoncé donará un millón de dólares a organizaciones que ayudan a damnificados por el terremoto de 7.4 en Colombia
Economía y Finanzas La desigualdad salarial baja en México, explica Banamex
Banamex señaló que entre 2016 y 2025 el salario mínimo multiplicó por 3,8 su valor nominal y aumentó 145 % su poder adquisitivo por hora en términos reales, tras una política de incrementos más acelerados a partir de 2019

Acuerdo de Certidumbre, un candado.

La Navidad ya invadió los corazones de los dirigentes del sector empresarial, que a través de las páginas de nuestro diario desarrollan ampliamente una larga lista de iniciativas fiscales que más bien parecen una carta de peticiones a Santa Claus, al Niño Dios o a los Reyes Magos.

La llamada reforma fiscal tiene dos facturas, una económica, que pagan los contribuyentes cautivos, y otra política, que casi ha acabado de pagar el gobierno, le queda un abono más en las fronteras en las elecciones de junio.

Y es un hecho que todo ese dinero extra que sale irremediablemente de los bolsillos de los contribuyentes va a parar directo a las arcas públicas y difícilmente van a renunciar a todos esos recursos en momentos en que hay un enorme boquete petrolero en las finanzas del país.

Para mostrar lo confortable que se siente el gobierno con su logro fiscal: se despachó aquella ocurrencia del Acuerdo de Certidumbre Tributaria, que fue vendida como la garantía de no más impuestos el resto del sexenio, pero que realmente era un candado a cualquier intento de aligerar la carga.

Ese pacto tiene su respectiva letra chiquita, que indica que de ser necesario tendrían que modificarse los impuestos, entendiendo que la necesidad es un incremento, nunca una baja.

Lo que ahora los empresarios hacen es prepararse para lo que creen haber entendido en el discurso del secretario de Hacienda y del propio presidente Peña Nieto en el sentido de revisar la carga fiscal existente.

La letra pequeña de estas promesas está en el hecho de tener la posibilidad financiera de hacerlo, lo que hoy es imposible de pensar.

El presidente Peña Nieto les dijo a los empresarios hace poco más de una semana que no había planes para bajar impuestos, pero que de ser posible se analizaría una disminución. Eso simplemente hoy no es posible.

No hay opción de regresar el IVA de las fronteras a niveles más bajos que el resto del país o disminuir las tasas del Impuesto Sobre la Renta cuando el petróleo se pensó en niveles de 79 dólares por barril y está en 50 dólares.

Claro que no se cansan de presumir sus coberturas petroleras. Los funcionarios del gobierno federal relatan cómo fue un proceso de película ir sumando cada día una y otra apuesta para cubrir todos los ingresos por la venta de hidrocarburos y cómo lo lograron justo a tiempo, antes del derrumbe final del precio del crudo.

Y si bien no quieren por ahora imaginar qué es lo que va a pasar en el 2016, cuando se enfrenten a la realidad de un petróleo barato del que depende la tercera parte del gasto público, también han definido que será a través de recortes al gasto público como corregirían el desequilibrio.

No más impuestos, no menos tampoco, no más endeudamiento sino recortes en el gasto. Primero el gasto corriente, después del gasto de infraestructura y en caso de ser necesario también meterían mano en algún rubro del gasto social, pero de manera mínima.

Así que el sector empresarial podría esperar el milagro al pie de su Árbol de Navidad, porque del gobierno federal, con el petróleo como está, no deben esperar ningún aligeramiento fiscal en el corto plazo.