Nueva ronda de estímulos para China

joaquin-lopezdoriga-jr1

Joaquín López-Dóriga OstolazaSin Fronteras

A principios de esta semana, China publicó sus cifras del Producto Interno Bruto (PIB) para el cuarto trimestre del 2018, reportando un crecimiento anual de 6.4% con respecto al mismo trimestre del año anterior.

A principios de esta semana, China publicó sus cifras del Producto Interno Bruto (PIB) para el cuarto trimestre del 2018, reportando un crecimiento anual de 6.4% con respecto al mismo trimestre del año anterior.

Dicha cifra representa una desaceleración con respecto a 6.5% observado en el tercer trimestre y 6.7% del segundo trimestre del año pasado. Incorporando las cifras del cuarto trimestre, el crecimiento del PIB para el 2018 fue de 6.6 por ciento.

Este crecimiento es inferior a 6.8% del 2017 y representa el ritmo de crecimiento más lento desde 1990. Aunque una reducción en el crecimiento de 6.8 a 6.6% parece poco, cuando hablamos de una economía del tamaño de China el impacto económico real es considerable.

La desaceleración de la economía china es un tema que los mercados vienen digiriendo y descontando desde hace tiempo y la expectativa de crecimiento para el 2019 es aún menor, en un rango de 6.0 a 6.3 por ciento.

La desaceleración del cuarto trimestre se explica por un menor ritmo de crecimiento en la producción industrial, que a su vez se puede atribuir a un decremento de 0.3% en las exportaciones, que habían venido creciendo a tasas de doble dígito y que finalmente empiezan a mostrar el impacto negativo de las medidas proteccionistas impuestas por Estados Unidos.

Como habíamos comentado en este espacio, las cifras al tercer trimestre revelaban que las exportaciones, lejos de desacelerarse por las fricciones comerciales, se habían acelerado ante una mayor demanda de productos chinos en anticipación a la ampliación en el número de bienes sujetos a tarifas por parte de Estados Unidos en los próximos meses.

Asimismo, también señalamos que tarde o temprano las exportaciones sufrirían una afectación que podría incrementarse de manera significativa si Estados Unidos cumplía con su amenaza de ampliar los aranceles a todas las importaciones provenientes de China. Aunque las recientes pláticas comerciales entre Estados Unidos y China han disminuido la probabilidad de una guerra comercial sin tregua, la desaceleración de la economía china no fue exclusiva a las exportaciones y la producción industrial.

Las ventas al menudeo también moderaron su crecimiento de 9.0% en los primeros nueve meses del año a 8.2% en el cuarto trimestre.

La noticia de la desaceleración no causó el mismo revuelo que en otras ocasiones en los mercados por dos razones: la primera es que algunos datos económicos del mes de diciembre, como la producción industrial, mostraron señales positivas, y la segunda y realmente importante es que el gobierno chino anunció un fuerte programa de estímulos fiscales y monetarios para asegurar que la desaceleración suceda de manera ordenada y gradual, es decir que sea un soft landing.

Por el lado fiscal, el gobierno chino aumentará el gasto público de manera considerable después de que el 2018 registrara un crecimiento de 9%, su ritmo más bajo en casi tres décadas, y reducirá los impuestos a la pequeña empresa por hasta 300,000 millones de dólares.

Por el lado de política monetaria, el banco central de China ha postergado los esfuerzos para contener el creciente endeudamiento del sector público y privado, realizando fuertes inyecciones de liquidez al mercado, reduciendo los requerimientos de reserva de los bancos y ampliando la ventanilla de liquidez para los bancos locales. Aunque el canal de comunicación entre los representantes comerciales de China y Estados Unidos se ha restablecido, la amenaza de una guerra comercial multianual ha dado suficientes motivos para que el gobierno chino recurra a políticas económicas de estímulo para contener el ritmo de desaceleración y tener una posición más sólida en las negociaciones comerciales.