Lo mejor que ha podido hacer el gobierno de Andrés Manuel López Obrador para combatir la alta inflación es implementar un paquete de ayudas fiscales y aranceles cero. Pero, además con la maestría de ser medidas propias de un tecnócrata, pero aplaudidas a rabiar por su base.

Es de enorme ayuda para contener la inflación que se mantengan los precios de las gasolinas con incrementos topados por la inflación general. Sólo que este muy buen aporte gubernamental al combate inflacionario implica la pérdida de enormes cantidades de recursos fiscales que se dejan de recaudar.

Cientos de miles de millones de pesos que no se obtendrán por concepto del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS). Y si bien hay una compensación con los ingresos extraordinarios por los altos precios del petróleo de exportación, es un beneficio que se da principalmente a los que tienen automóvil y mientras más grande el coche, más ayuda gubernamental.

Totalmente regresivo, pero efectivo. Si no suben los precios de las gasolinas al nivel de lo que suben en los mercados internacionales hay menos presiones de los transportistas para aumentar sus precios, tanto de mercancías como de personas. Así que ahí también hay beneficio político para no afectar ni a su gobierno ni a sus corcholatas.

Si los precios de las gasolinas fueran los del mercado internacional, ya tendríamos movilizaciones de taxistas y microbuseros presionando para subir sus tarifas y con ello provocando trastornos viales y electorales.

Subsidiar las gasolinas es una medida tan neoliberal como abrir las fronteras a la libre importación de una larga lista de mercancías cuyos cupos estarán exentos de aranceles durante un año.

Así, por ejemplo, la próxima vez que vaya al mercado se puede encontrar con las tradicionales papas blanca, amarilla o cambray de siempre, pero gracias a esta medida de la 4T no dude que pudiera ver en exhibición algunas más de los cientos de variedades de papas de Ohio que por ahora pueden entrar sin aranceles.

Papas Russet, papas moradas o una gran variedad de papas dulces que no conocemos. Esto, además de otras hortalizas, carnes y lácteos que estarán disponibles temporalmente en el mercado mexicano. Un mercado más libre y abierto que nunca.

Ahora, la comida está cara en todo el mundo, no hay garantía de que esta apertura pueda ayudar a que bajen drásticamente los precios, pero siempre la competencia ayuda a los mercados.

Son 21 productos de la canasta básica y seis insumos, clasificados en 66 fracciones arancelarias, que entrarán al mercado mexicano libres de impuestos de importación.

Así, la mejor contribución de la 4T para combatir la inflación es un subsidio fiscal regresivo a los precios de las gasolinas y una extensa lista de productos que entrarán durante un año al país libres de aranceles.

Este sueño salvaje de cualquier tecnócrata tiene además algo que nunca pensaron obtener los gobiernos de otros partidos políticos: el aplauso del pueblo bueno que respalda plenamente las medidas del Paquete Contra la Inflación y la Carestía de López Obrador.