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Es urgente que alguien le explique a la cúpula de la 4T que eso de tener un déficit en la balanza comercial, al nivel del registrado en marzo pasado, no es algo negativo, que no es nada malo para la economía mexicana.

En marzo del año pasado México tuvo un superávit comercial de 3,336 millones de dólares y este año el resultado fue una balanza negativa por 3,004 millones de dólares

No vaya a ser que al gobierno federal le suene a que llegó el momento de poner un alto a las importaciones para privilegiar los productos “Hechos en México”. Y no es broma, esa reedición del populismo setentero ya alcanzó al sector energético y nadie sabe qué caminos pueda tomar.

Por lo pronto, el resultado de la balanza comercial de marzo permite ver que para el tercer mes de este año ya se nota una recuperación que podría apuntalar los pronósticos de rebote que se mantienen para este 2021.

Apenas el lunes conocimos el Indicador Global de la Actividad Económica al cierre de febrero y esa medición casi completa de toda la actividad económica dejó ver que al menos hasta el segundo mes de este año se mantenían la mayoría de las actividades detenidas.

Claro que el sector exportador está llamado a ser el motor de la recuperación del Producto Interno Bruto de México y es justamente el reporte de las exportaciones lo que demuestra ese dinamismo. Pero en la balanza comercial de marzo hay un repunte interesante en la importación de bienes de consumo que también adelanta un mayor dinamismo en el mercado interno.

Las exportaciones no petroleras, que son las más importantes, tuvieron un aumento durante marzo, en comparación anual, de 10.2 por ciento. Dentro de ellas, las manufactureras, que son 88% de todas las exportaciones mexicanas, crecieron 9.9 por ciento.

Esto con todo y el foco amarillo que se ha encendido en el sector automotriz, que ante la falta mundial de chips para las computadoras de a bordo, tuvieron una caída de -5.2 por ciento.

Del lado de las compras que hace México al exterior, las importaciones no petroleras de bienes de consumo tuvieron un aumento de 27.3 por ciento. Esto refleja una mejora en el consumo interno durante marzo pasado.

Para apuntalar ese buen dato del mercado interno habrá que recordar que la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales reportó un crecimiento en sus ventas durante marzo de 6.5% en tiendas iguales. Esta es una comparación contra marzo del año pasado que tuvo esa característica atípica que mucha gente surtió sus despensas de forma frenética por el inicio del confinamiento, ¿se acuerdan de las compras masivas de papel de baño? Bueno, fueron en marzo del 2020, aun así, el dato de este año fue bueno.

Es positivo ver el comportamiento resiliente de la economía mexicana, a pesar de la pandemia, a pesar de tantas políticas internas contrarias al mercado y al sentido común que generan desconfianza.

Sólo hay que tener en cuenta que estos datos, los primeros positivos tras un año de crisis por la Covid-19 y tras dos años de recesión, apenas son una pincelada con más cara de rebote que la posibilidad de cantar victoria.