Aunque las cuentas nos lleven a estas alturas de la 4T a calcular que el Producto Interno Bruto (PIB) de México acabará en los mismos niveles que tenía a inicios de este régimen, la realidad es que los daños pueden ser superiores a simplemente pensar en un sexenio perdido.

Mañana conoceremos una primera lectura del PIB del inicio de este 2022 y seguro veremos que se frenó el incipiente rebote tras la gran recesión del 2020. Seguro se verá más lejana la posibilidad de que alcance el tiempo de la administración de Andrés Manuel López Obrador para recuperar el tamaño que tenía la economía en el 2018.

En términos nominales del PIB éste ya es un sexenio perdido y si vemos el tamaño de la caída de los ingresos per cápita, podemos contar ya con una década tirada a la basura.

Es un hecho que la pandemia de Covid-19 le cambió la suerte a la economía mundial, pero también no hay duda de que hay una larga lista de factores internos que han provocado que México tenga un impacto mayor y menores expectativas de recuperación en el mediano plazo.

Como respuesta al discurso oficial de que todo es culpa del SARS-CoV-2 ahí está la estimación del Fondo Monetario Internacional, que no puede pasar de noche, sobre una caída de la economía mexicana del lugar 15 al 17 en el ranking mundial.

Las 14 economías que le preceden, más Irán e Indonesia que ahora superan a México, padecieron la misma enfermedad global, más algunos agregados locales, y aun así orillan a nuestro país a la puerta de salida de las 20 economías más grandes del mundo.

Entre esas 16 economías que hoy están arriba de México hay algunas que tuvieron caídas más fuertes que México por su dependencia del turismo, como España, pero que hoy tienen expectativas de recuperaciones fuertes.

Todas ellas tienen problemas serios de inflación, en especial los países europeos que enfrentan los altos costos de los combustibles importados y, aún así, todas esas economías habrán de dejar atrás este mismo año los efectos de la caída económica de la pandemia.

Pero México no. Y todo se resume en un ambiente de desconfianza que ha generado y alimentado este régimen.

Más allá de las ganancias financieras que deja un mercado con altas tasas de interés y, todavía, un grado de inversión, los recursos destinados a las inversiones directas están parados.

Si descontamos la manufactura, que ha logrado recuperaciones importantes por el crecimiento que presenta la economía de Estados Unidos y la ventaja de tener un acuerdo comercial con ese país, sectores como servicios, minería o la industria de la construcción se mantienen todavía por debajo de sus niveles previos al inicio de este sexenio.

La propaganda nos dice que no hay de qué preocuparnos porque México tiene menos inflación que Estados Unidos, la realidad marca que, sin confianza de los agentes económicos en una buena gestión gubernamental, será muy difícil recuperar todo lo que hemos perdido en tan poco tiempo en la economía mexicana.

El ranking mundial

Cayó dos sitios

En las cifas que difunde el FMI la economía mexicana pasó del lugar 15 al 17 en el ranking mundial, superado por Irán e Indonesia.

Lenta recuperación

Entre esas 16 economías que hoy están arriba de México hay algunas que tuvieron caídas más fuertes que México.

Falta confianza

La realidad marca que, sin confianza de los agentes económicos en una buena gestión gubernamental, será muy difícil recuperar todo lo que hemos perdido.