California, así funciona una revocación de mandato

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Enrique CamposLa Gran Depresión

Claro que incluso en ese primer mundo la figura de bajar del poder, en este caso, a un gobernador también se puede prestar al uso faccioso del mecanismo

El estado de California podría hoy desatar un conflicto político entre demócratas y republicanos que tenga alcances en todo Estados Unidos.

La figura de revocación de mandato, que en México sólo hemos tenido una aproximación a ella por las intenciones del presidente Andrés Manuel López Obrador de hacerla un ejercicio de adulación de su mandato, sí es efectiva en otras partes del mundo y el estado de California es una de ellas.

Claro que incluso en ese primer mundo la figura de bajar del poder, en este caso, a un gobernador también se puede prestar al uso faccioso del mecanismo.

Lo que este martes está pasando en California es el sometimiento del gobernador Gavin Newsom a este proceso de revocación con una pregunta que no tiene trampas ni enredos como el rollo que aprobó el Congreso para el ejercicio propagandístico que pretende la 4T en marzo del próximo año.

La pregunta que hoy millones de californianos tienen en su boleta es tan sencilla como esto: ¿Debe Gavin Newsom ser removido de la gubernatura? Así de simple, así de sencillo. Y las respuestas sólo pueden ser un sí o un no.

Si gana el no, el gobernador demócrata concluye su mandato en enero del 2023 y a lo que sigue. Pero si una mayoría dice que se tiene que ir, en la misma boleta tienen una larga lista, 46 candidatos, de aspirantes a ocupar el cargo y completar el tiempo de su mandato.

Es ahí donde aparece toda la trampa de lo que hoy sucede en California. Si hoy está en el paredón de la revocación de mandato el gobernador Newsom es porque la flexibilización de las reglas para este ejercicio permitió que los republicanos lo pusieran ahí con el pretexto de estar muy enojados con las medidas de restricción que impuso por la pandemia de Covid-19.

Las reglas electorales modificadas recientemente en California sólo requieren de reunir 12% de las firmas de los que participaron en las elecciones inmediatas anteriores, lo cual no es difícil para un partido político opositor.

Todo a esta hora es especulación, pero un revés al gobernador demócrata puede abrir la puerta a un republicano muy del estilo de Donald Trump en un estado como California con todo lo que eso implica en momentos de tanta debilidad en las encuestas del presidente Joe Biden.

En las democracias parlamentarias tienen esas figuras que operan con más facilidad, como en España donde la más reciente moción de censura abrió la puerta para que se quedara el Partido Socialista Obrero Español, pero de la mano del partido de izquierda radical Podemos, con todo lo negativo que eso implicó para ese país.

Un tropiezo demócrata hoy en California tendría consecuencias en toda la unión americana en estos momentos de fragilidad presidencial y no pocos rebotes globales en la reacción de los mercados.

Ese instrumento de la revocación del mandato otorga, efectivamente, un enorme poder a los ciudadanos, pero también puede tener malos usos. El más inocuo, que no barato, es que un gobernante egocéntrico lo use para ser adulado, pero otros lo pueden usar para conseguir sus propósitos de camarilla con altos costos sociales.

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