Banxico, un reto desde su necesaria autonomía


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Enrique CamposLa Gran Depresión

El gobierno que está por iniciar ha llevado a cabo una larga lista de acciones que hubieran sido imposibles de ver en una administración de un sello diferente al de Andrés Manuel López Obrador.

El gobierno que está por iniciar ha llevado a cabo una larga lista de acciones que hubieran sido imposibles de ver en una administración de un sello diferente al de Andrés Manuel López Obrador.

Apenas una fracción de las decisiones asumidas hasta hoy, desde su Presidencia electa, habrían provocado un linchamiento político en cualquiera de los últimos mandatarios, sin dudarlo.

Pero los niveles de tolerancia que tiene López Obrador parecen firmes y aunque muchas de sus decisiones no soportan un simple análisis de sentido común, cuentan con el aplauso de una amplia mayoría de sus seguidores.

Hoy no hay ningún terreno de la vida pública que esté blindado. Y la política monetaria que lleva de manera monopólica y autónoma el Banco de México (Banxico) puede ser fácilmente vulnerada hasta con una pregunta en una de esas consultas que hemos visto donde interrogue al pueblo bueno si quieren que el Banco de México baje las tasas de interés para crecer más y además usar las reservas internacionales para proyectos sociales.

Algo así, que debe escandalizar a los que tengan tan sólo un poco de información, está en la mente de muchos de los que ya toman decisiones desde el Congreso y próximamente desde el Poder Ejecutivo.

Por lo pronto, el autónomo Banco de México hace su trabajo. Uno que ciertamente se ha tornado más complejo ante el cúmulo de presiones del último par de años.

La tasa de interés de referencia está en su nivel más alto desde que el mundo estaba en aquella Gran Recesión global. Sólo que ahora no es debido a una enorme carga de presiones externas, sino que los temas internos empiezan a presionar cada vez más.

En lo externo, el mundo no sabe si puede mantener sus tasas de crecimiento, no hay confianza en los mercados emergentes, los capitales encuentran cada vez más premios por refugiarse en la seguridad del dólar de Estados Unidos, al tiempo que ese país ha desatado una guerra comercial.

Internamente, llevamos al menos un mes en que el comportamiento de los indicadores mexicanos ha empeorado. La depreciación cambiaria inducida por la desconfianza de las acciones del próximo gobierno es una realidad incómoda que fácilmente puede traspasarse a la inflación.

Por eso es que la Junta de Gobierno del Banco de México, con todo el poder de su autonomía, promete mantener una política monetaria prudente y firme. No es descartable un nuevo aumento a la tasa de interés referente antes de que termine el año.

Pero desde ese poder autónomo pide al gobierno entrante que adopte medidas que propicien un ambiente de confianza y certidumbre para la inversión. Piden responsabilidad en el manejo de las finanzas públicas, además de transparencia y rendición de cuentas.

Mientras el Banco de México mantenga la autonomía de la que ha gozado durante las dos últimas décadas podrá decir, como lo señala en su decisión de política monetaria, que le dará seguimiento especial, en el ambiente de incertidumbre que prevalece, al riesgo de traspaso de la depreciación cambiaria a la inflación.

El banco central, como lo conocemos hasta ahora, podría volverse un contrapeso importante en la toma de decisiones financieras del gobierno entrante.

Pero para que puedan cumplir con esa importantísima labor deben conservar intacta su autonomía como hasta hoy.

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