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Las fotos de Emiliano Zapata muestran a un hombre bien vestido.

En el libro de Katz sobre Villa hay un pasaje al respecto. Es la crónica de Leon Canova, representante estadunidense, sobre la reunión de Villa y Zapata en Xochimilco, a fines de 1914 (Friedrich Katz: Pancho Villa, vol 2, p. 11. Era, 1998).

Canova, hombre notable por su corrupción, según Katz, lo era también por la calidad de sus despachos diplomáticos.

El despacho de Canova sobre la reunión en Xochimilco cuenta cómo Villa y Zapata, seguidos por “tres veintenas” de sus leales, subieron a un salón de la escuela municipal del pueblo, donde había solo unas cuantas sillas.

Se sentaron lado a lado, dice Canova, y entonces “pudo verse el marcado contraste entre ellos”.

Villa era “alto robusto, con unos noventa kilos de peso, tez casi tan roja como la de un alemán, tocado con un casco inglés, un grueso suéter café, pantalones color caqui, polainas y botas de montar… No llevaba ningún tipo de joya ni color alguno en sus prendas”. Un bárbaro del norte.

Zapata tenía la “piel oscura”, el “rostro delgado” y era “ mucho más bajo que Villa, con unos sesenta y cinco kilos de peso”.

Estaban bajo techo pero Zapata no se había quitado el “gran sombrero que sombreaba sus ojos de modo que no era posible distinguirlos”.

Su atuendo:

“Llevaba un saco negro, una gran pañoleta de seda azul claro anudada al cuello, y una camisa de intenso color turquesa. Sacaba para limpiarse el sudor un pañuelo blanco con ribetes verdes y otro con todos los colores de las flores. Vestía pantalones de charro, negros, muy ajustados, con botones de plata en la costura exterior de cada pierna”.

Un galán rural.

Apenas sorprende que estos hombres no pudieran cambiar palabra durante media hora, tapiados en “un incómodo silencio”, dice Canova “como novios de pueblo”.

Hasta que Zapata mandó traer una botella para hacer un brindis.

¿Pidió Zapata una botella de tequila? No ¿Una de mezcal?, tampoco. Un aguardiente de caña de Morelos? No.

Emiliano Zapata, el hijo de los pueblos de Morelos, pidió una botella de coñac.