Pandemia por coronavirus (Cobertura especial)

Presidente: ¡Ya basta!

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Laura GarzaEnfoque Manual

Si algo tiene López Obrador es la lealtad a sus ideales y a quien decide sumarse a sus pretenciosas declaraciones sin fundamento en cualquier rubro que usted elija

A solo 19 días para celebrar el día internacional de la mujer, el presidente Andrés Manuel López Obrador hoy salió a dar su mañanera correspondiente con su sonrisa de diario y una postura elocuente ante las acusaciones directas hacia Félix Salgado Macedonio, aspirante del partido Morena al Gobierno del estado de Guerrero.

Si algo tiene López Obrador es la lealtad a sus ideales y a quien decide sumarse a sus pretenciosas declaraciones sin fundamento en cualquier rubro que usted elija.

Así con el señor Salgado Macedonio, quien tras tres denuncias por violación, abuso y acoso sexual ha salido a flote con la aprobación del fundador de Morena, actual presidente de nuestro país o bien, el eterno e incansable candidato a la presidencia.

El discurso político siempre se plantea con la intención de situar un tema que genere debate y discusión entre los presentes y los escuchas, se planea con la suficiente cantidad de datos para informar, pero también se agrega un sentido emocional para lograr un mayor alcance en el variado público.

Por eso los políticos, presidentes o líderes de opinión tienen a un equipo de personas especializadas que les ayuda a fortalecer el mensaje en cada uno de sus discursos.

Se tienen para equilibrar, para fundamentar y para intentar ir un paso delante de la prensa y de los temas más preocupantes para la nación. De eso se trata contar con un equipo que genere avance informativo y prepare cualquier tipo de respuesta posible ante los debidos y posibles cuestionamientos.

Pero hoy el presidente decidió salir, como siempre, a capa y espada como improvisando entre sus impulsos y sus caprichos, con un discurso machista y ofensivo para la mujer mexicana. “Lo puedo repetir, son tiempos de elecciones y hay acusaciones de todo tipo”,

La candidatura de Salgado Macedonio se sostiene y prevalece por ser el que tiene el mayor respaldo dentro del partido y en esta ocasión, del señor Presidente.

Habló de él, del pueblo y de una supuesta élite. Siempre con un choque de conceptos o un enfrentamiento entre clasismos, meras distracciones que le funcionan.

No mencionó las denuncias, la violación, el acoso sexual, el abuso, ni a la víctima. Esas palabras que acercan más a una realidad diaria que vive la mujer en México, no son incluidas en su discurso.

Mejor dicho, se consolida la ausencia de una agenda feminista y de género. La protección y la garantía de los derechos de las mujeres han quedado en un eufemismo, es decir, en la mera ambigüedad de quien no lo deja dicho, pero lo hace claro.

El presidente está del lado de quien mata, pero nada más tantito; de quien pega pero por cariño y de quien abusa, porque lo provocó. No sale a defender, no sale a amortiguar con nuevas políticas públicas en donde la mujer recupere el valor, las guarderías para dejar a sus hijos y poder ir a trabajar, los centros de apoyo a la hora de ser violentadas, el medicamento para sus hijos enfermos y la seguridad de salir a la calle sin que sea secuestrada, ultrajada y asesinada.

Cada día son diez muertes violentas de mujeres las que vivimos, el apoyo a un hombre con acusaciones vigentes echa a la borda cualquier discurso “queda bien” del pasado. Como el del año pasado cuando dijo “Yo estoy a favor de las causas de las mujeres. (…) Estamos en contra del machismo, y todos queremos que ayudar.”

Como si no fuera suficiente la molestia y la importante petición de “romper el pacto” que muchas mujeres han tenido a subir a sus redes sociales con los hashtags #NingunAgresorEnElPoder #NingunVioladorSeraGobernador, apareció esta imagen del fotoperiodista argentino Juan Ignacio Roncoroni.

Una imagen que nos pone en perspectiva de la problemática real y dura que vivimos. Imagínese usted salir a caminar y toparse diariamente con al menos diez cuerpos de mujeres desnudos, violentados y tirados en la intemperie de cualquier escenario.

Mujeres morenas, blancas, aperladas, llenitas, flaquitas, con pelo largo, pelo corto, morenas, rubias, pelirojas, golpeadas, enmudecidas, ensagrentadas y finalmente muertas.

Es una fotografía tan dura que cualquiera de nosotras cabemos y podemos ubicarnos allí, porque el miedo de salir a las calles, está. Porque el fastidio de trabajar para un jefe o compañero de trabajo que nos acosa nos acorrala día con día. Porque los policías que nos ven llegar al trabajo, nos miran con esos ojos que nos desvisten. Porque nos chiflan si nos vestimos bonitas, o porque nos insultan si no lucimos tan femeninas.

“Presidente, rompa el pacto” lo repetimos muchas, pero más que eso le diría “Presidente: ya basta”.

Basta de discursos que lo postulen como el menos interesado en defendernos, en cuidarnos y en hacer valer nuestros derechos.

Basta de tener que imaginarnos muertas, porque no hay autoridad que nos proteja. Basta de señalarnos como un problema, en lugar de vernos como parte de la solución. Basta de una ignorancia que viste de saco y pantalón. Basta de defender a los culpables, a los abusadores y acosadores. Basta de defender por mera politiquería.

Siempre hay una foto que nos carcome la valentía pero que al mismo tiempo nos incendia las ganas de salir a la calle y gritarle a las instituciones y a usted: YA BASTA

Foto de Juan Ignacio Roncoroni/ Instagram @juanironcoroni22

 

Foto: Juan Ignacio Roncoroni/ Instagram @juanironcoroni22

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