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Como cultura política y moral, no hay un juego de valores modernos más recientes en el imaginario cívico mexicano que el de los derechos humanos.

Hace apenas 25 años se formó la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Desde entonces la noción ha penetrado mucho o poco, según se vea, en el cuerpo de creencias y valores de México.

En el ensayo dedicado a este tema de la colección Los mexicanos vistos por sí mismos, de la UNAM, Luis de la Barreda Solórzano, responsable del volumen, nos informa:

Sesenta de cada cien mexicanos creen que las comisiones de derechos humanos se dedican efectivamente a protegerlos, pero 15 de cada cien creen que los derechos humanos no se respetan en absoluto en el país.

Una considerable mayoría de 74.8 por ciento piensa que los derechos humanos se respetan suficientemente, pero una quinta parte de la población no se siente protegida contra los abusos de la autoridad, “juzga que vive a la intemperie, a merced de los atropellos de los servidores públicos”.

¿Todo esto es mucho o poco? Mucho, si pensamos que hablamos de un proceso de siembra de estos valores de solo 25 años. Poco, si nos atenemos a la realidad de los derechos humanos realmente protegidos en México, y al poco escándalo relativo que sus violaciones suscitan, particularmente en el entorno de la guerra contra el narco.

Descorazonadores son los porcentajes de mexicanos que no están en desacuerdo con que la policía o las fuerzas armadas hagan daño a una persona una vez que la han sometido: más de 30 por ciento; los que no desaprueban que se torture a un detenido: más de 35 por ciento; los que creen que los presos no deben tener derechos: más de 17 por ciento.

El 18 por ciento de los mexicanos cree que la mujer que aborta debe ser castigada. El 14 por ciento cree que debe cancelarse todo derecho a secuestradores y 57 por ciento de la población encuestada estaría muy de acuerdo o de acuerdo con que se “reimplantara la pena de muerte para los delitos más graves”.

Un largo y rápido camino han recorrido los mexicanos en materia de derechos humanos. Un largo camino les queda todavía por recorrer.

El ensayo de Luis de la Barreda en http://www.nexos.com.mx/?p=26741

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