Pandemia por coronavirus (Cobertura especial)

La desdicha de ser mujer

laura garza

Laura GarzaEnfoque Manual

Esta joven que es llevada como si flotara entre el mundo terrenal y el desconocido, representa a los cientos de miles de mujeres que no han podido sobrevivir al ensañamiento de su cazador

El trabajo de los fotoperiodistas en el mundo trasciende por su arrojo y sentido de urgencia a la hora de buscar los actos más provocadores a su alrededor, esos que trastocan las emociones de quienes no estamos allí y no podemos imaginarnos de su gravedad.

Es gracias a premios como los Pulitzer, World Pres Photo, PhotoEspaña, POY, entre muchos otros que cada año las coberturas que realizan hombres y mujeres en todo el mundo tienen proyección mundial.

Al fotoperiodista se le reconoce no solo su capacidad visual, sino la vehemente exigencia de oportunidad.

Lo que sucedió durante estos días en Katmandú, capital de Nepal es una tragedia que se suma a las tantas violaciones y asesinatos de mujeres.

Han sido dos días de protestas por cientos de personas, principalmente mujeres, ante la reciente violación y asesinato de la adolescente de 17 años, Bhagirathi Bhatta.

Su cuerpo fue encontrado en la localidad de Baitadi la semana pasada, y esto ha encendido de nueva cuenta a la capital.

En la frontera entre Nepal y la India se cruza sin ningún tipo de documento, se entra y se sale sin ningún tipo de autoridad que ordene y controle las razones de esos traslados, lo que ha hecho que de manera ilegal crucen entre 10 y 15 mil personas según UNICEF, en su mayoría, niños.

Contrabando de seres humanos, le llaman y principalmente son mujeres y niños los que más terminan siendo explotados con trabajos forzados y prostituyéndolos.

Las mujeres han comenzado a defenderse, a vigilar, a cuidarse entre ellas lo más que pueden, pero no les alcanza, siempre hay quienes las acechan, las miran como piezas de intercambio o de saciedad personal y terminan usándolas, ultrajándolas y matándolas.

Las mujeres siguen siendo condicionadas en ese lado del mundo, y otra de las razones de las protestas fue la última ley que pretende obligar a las mujeres nepalíes menores de 40 años a presentar permisos para viajar al extranjero.

Es decir que cualquier mujer que tenga menos de esa edad, tendrá que justificar sus viajes al extranjero por parte del gobierno y por ende condicionar su vida al si puede o no trabajar en otro país, por ejemplo.

Eso para ponerlo en contexto de la imagen que hoy, tomada por el fotoperiodista Narendra Shrestha de Nepal, con varios reconocimientos en su carrera y una gran sensibilidad para acercarse a la gente.

Una imagen digna de premio, y no porque exactamente la niña que aparece recostada sea o no Bhagirathi Bhatta, sino porque representa una crisis que pareciera ser interminable en los derechos humanos hacia la mujer.

 

Foto de EPA/EFE NARENDRA SHRESTHA

 

Las mujeres que sostienen el cuerpo recostado sobre una tabla, representan a todas las mujeres que cargan en sus vidas reales con la ausencia de mamás, familiares, amigas y conocidas que han terminado en la misma situación: violadas, mutiladas, ultrajadas y muertas en manos de jaurías de animales que andan sueltos y nunca son castigados.

Mujeres que han aprendido a sostenerse, a caminar con el peso a cuestas del temor que emanan por el simple hecho de ser mujer.

El color naranja como un velo de respeto y honor a la vida, a la juventud que ha quedado rota por las manos de un profanador.

Los hombres que aparecen también en la imagen, son parte de la tradición hindú, en la que van descalzos con túnicas blancas portando sobre sus hombros un cadáver envuelto en la mortaja color amarillo.

La muerte siempre será relacionada con la soledad y el vacío del cuerpo, pero las muertes violentadas ejercen un poder de atracción de coraje y exigencias de conocidos y desconocidos.

Esta joven que es llevada como si flotara entre el mundo terrenal y el desconocido, representa a los cientos de miles de mujeres que no han podido sobrevivir al ensañamiento de su cazador, esta fotografía narra la pérdida y la desdicha.

No todos los fotoperiodistas tienen la suerte de cubrir desde el mejor ángulo o de capturar el momento más emocional de lo que sucede, pero Narendra lo tuvo y lo aprovechó bien.

Nos lleva a ser espectadores de la desdicha que es ser mujer en un país como Nepal.

Con información de López-Dóriga Digital

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