Si los estudiosos de la comunicación no verbal analizan el lenguaje corporal que mostraron públicamente los presidentes Andrés Manuel López Obrador y Joe Biden, y el primer ministro Justin Trudeau, en la Novena Cumbre de Líderes de América del Norte, se sorprenderían.

Según Flora Davis y Edward T. Hall, en las relaciones humanas se definen espacios en los que los individuos interactúan y que varían en función del tipo de encuentro en el que participan, la relación entre sí y sus personalidades, entre otros factores.

Hall define el “espacio íntimo” como el que hay desde el contacto físico hasta los 45 centímetros, aproximadamente. Entre cero y 15 centímetros de distancia sería donde ocurren las situaciones comunicativas de máxima intimidad.

Davis, a su vez, señala en su libro “La comunicación no verbal” que “para dos norteamericanos adultos, la distancia cómoda para conversar es de aproximadamente setenta centímetros”. Por eso, llama poderosamente la atención lo ocurrido, a juzgar por lo que se pudo observar públicamente. El rompimiento de esa distancia por parte de Biden respecto a López Obrador y el contacto físico que tuvieron cuando el presidente de Estados Unidos le tocó la pierna al tabasqueño, en la Oficina Oval, harían pensar que las diferencias naturales entre los dos gobiernos habrían sido superadas.

Lo mismo ocurrió en el tono de los mensajes.

“Siempre dije que no iba a ser la política del ‘buen vecino’, sino la política de iguales (…) Y en realidad, señor Presidente, ya no usamos expresiones como ‘nuestros amigos del sur’, sino que estamos hablando de nuestros pares”, le dijo Biden a López Obrador en la Casa Blanca.

El encuentro con el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, en el Instituto Cultural Mexicano, quizás derive en un acuerdo que tiene que ver con la hidroelectricidad. Pero hasta hora, fue una plática de cortesía.

El canciller Marcelo Ebrard explicó así la reunión trilateral: “Tuvimos una reunión trilateral, yo diría extraordinaria, mucho muy positiva, pudieron dialogar los tres mandatarios de manera muy precisa, pudimos descubrir ahí la química que hay entre ellos”. (Frase que remonta al “Salinato”, pero, en fin).

Fue un gran viaje para el presidente y más aún para su Canciller que nuevamente brilló en el plano internacional con un nivel que no tienen, definitivamente, los demás suspirantes presidenciales.

Monitor republicano
1) En una práctica que no se hubiera visto en otros años, un suspirante que no viajó a DC cometió la torpeza de robarle espacios en los medios, a su jefe, queriendo quizás disminuir al contrincante que si viajó.

Ricardo Monreal, llevó a Saúl, “El Canelo” Álvarez, al Senado de la República, como parte del homenaje que le quiso rendir al manager del pugilista, el también zacatecano Eddy Reynoso.

Monreal se puso los guantes, posó junto al “Canelo” y reveló que le aprendió algunos golpes al campeón mundial, quien le recomendó esperar, saber esquivar los ataques y escoger el terreno donde pelear. “Defiéndete con la izquierda y pega con la derecha”, le habría dicho el “Canelo”.

La sesión del Senado perdió toda dignidad. Y no por el “Canelo”, quien siempre se comportó, sino por los propios senadores que convirtieron el evento en un tongo, una pachanga, un vodevil que a los más viejos debió recordarles al “Frú-Frú”, vecino de la antigua sede senatorial.

2) El propio doctor Jorge Alcocer desmintió a quien le quiso preguntar que no dejará la Secretaría de Salud, a pesar del reciente regaño presidencial por la falta de medicamentos y tratamientos oncológicos. Qué bueno, nos pone a salvo de YSQ 2, al que si llevaron de adorno a Washington.