A este banquero central lo designó la pasada administración y eso es razón suficiente para que muchos de los que ahora están en el poder lo desprecien por pertenecer a ese pasado.

Es tal la animadversión que le tienen algunos de los legisladores del actual régimen que hasta han calificado a este banquero como un peligro por sus posiciones monetarias. Claro, en sus descalificaciones dejan ver más emociones ideológicas que conocimientos, pero dejaban ver la dificultad para la reelección de este funcionario.

Pero el Presidente es un hombre sensato, se da cuenta que más allá de su pasado político es un banquero que ha dado resultados y que sería un error remover por compromisos o por afinidades políticas al titular de un banco central que ahora mismo combate una de las peores burbujas inflacionarias en dos décadas.

Sabe el Presidente que, a pesar de tener gente muy cercana para ese puesto, no es momento de hacer experimentos con gente poco experimentada. Sobre todo, cuando los mercados necesitan certezas en torno a la política monetaria.

El banco central ha dado buenos resultados en estos tiempos complejos, a pesar de que su titular fue designado en la administración pasada y por lo tanto la mejor decisión que tomó el Presidente fue respaldarlo para un mandato más.

Es muy fácil adivinar que esto no puede pasar en México, por razones más que evidentes de falta de sentido común.

Sin embargo, el hecho de que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, haya decidido respaldar a Jerome Powell para que se quede al frente de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) es un mensaje de tranquilidad que alcanza a nuestro país.

Powell fue el candidato de Donald Trump. Sin embargo, el titular de la Fed supo desde un principio defender la autonomía del banco central estadounidense y eso le generó dos cosas: los insultos constantes y las amenazas del entonces Presidente republicano y, lo más importante, el respeto de los mercados.

Biden sabe, entonces, que no respalda a un incondicional, pero entiende que propone al Senado dejar al frente de la Fed a una persona capaz en tiempos difíciles que requieren continuidad en la política monetaria de su país.

Ahora, se ve que esta decisión del Presidente demócrata tuvo que pasar por alguna negociación al interior de su partido. Porque aquellos que tachaban a Jerome Powell como un peligro para la Fed respaldaban a una muy controvertida ex subsecretaria del Tesoro, demócrata de hueso colorado, para que le arrebatara el puesto al actual Presidente de ese banco central.

Ya supimos que Joe Biden no sucumbió ante esa presión y mantuvo a Jerome Powell, pero también sabemos que designó precisamente a esa mujer, Lael Brainard, como vicepresidenta de la Reserva Federal.

Brainard es una enamorada del ambientalismo y decidida combatiente del cambio climático, tal como Biden, demócrata con ideas novedosas respecto al uso del blockchain en el sistema monetario, pero le falta esa experiencia que hoy se necesita en esta coyuntura inflacionaria.

El presidente Biden supo negociar con su partido y tomó una decisión que no afectó a los mercados en momentos tan complicados por la alta inflación. Eso hace un líder.

Mensaje de tranquilidad
Autonomía

Powell fue el candidato de Donald Trump. Sin embargo, el titular de la Fed supo desde un principio defender la autonomía del banco.

Continuidad

Biden entiende que al frente de la Fed estará una persona capaz en tiempos difíciles que requieren continuidad en la política monetaria.

Negociación

Biden supo negociar con su partido y tomó una decisión que no afectó a los mercados en momentos tan complicados por la alta inflación.