En busca de la democracia


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Norma Meraz¡Digamos la verdad!

Margarita Zavala se fue, pero su nombre quedará impreso en la boleta para votar y en alguna página de la historia política de México, no solamente como la esposa o primera dama del Presidente Calderón, sino también como una fallida candidata presidencial “independiente”, más fruto de los rompimiento partidistas o sus intentos por lograr la hegemonía en el Partido Acción Nacional, en donde hizo toda su carrera política.


Margarita Zavala se fue, pero su nombre quedará impreso en la boleta para votar y en alguna página de la historia política de México, no solamente como la esposa o primera dama del Presidente Calderón, sino también como una fallida candidata presidencial “independiente”, más fruto de los rompimiento partidistas o sus intentos por lograr la hegemonía en el Partido Acción Nacional, en donde hizo toda su carrera política.

El tema de la renuncia de Margarita fija ahora la agenda electoral.

Nada fácil fue para ella, transitar por el tortuoso camino a la candidatura y menos fácil tomar la decisión de retirarse de la contienda.

¿Motivos que la llevaron a este punto?

Ella los ha expresado pero las causas exógenas pudieron haber sido que: no pudo remontar los peldaños hacia el triunfo; o no resistió las presiones de las campañas sucias; o no pudo con el lastre  que  dejó el gobierno de su marido, el expresidente Felipe Calderón; o, un país de machos le impidió seguir; o, ponderó el ambiente de inseguridad  que vive el país, con el registro de un alarmante y creciente número de asesinatos de personas que aspiraban a un puesto de ejecución popular; o acaso sus seguidores decidieron abandonar el barco.

Siempre existen motivos que se expresan en público pero también motivos eminentemente personales que solo ella sabe, pero conservará en su interior .

¡Una fuerte sacudida se dio con este hecho político, en la contienda por la presidencia de la República!

¡Y a replantear campañas, partidos coaligados!

Habrá de hacerse un cambio de estrategias, al interior y hacia fuera por parte de los partidos que de inmediato salieron a pedir a manera de limosna, el voto de quienes se quedaron en el camino de Margarita, unos cuantos de acuerdo a los porcentajes que la ubicaban en los últimos de los cinco candidatos que aparecerán en la boleta electoral.

Gente de su equipo y ella misma dejaron ver que problemas económicos para la campaña la obligaban a bajarse de la contienda. Otras voces apuntan a las coincidencias ideológicas o a los intereses políticos o económicos comunes con el candidato del PRI, José Antonio Meade, cuyo partido de inmediato extendió invitación a Margarita para que se sume a su candidatura como lo hizo, al no obtener el registro de “independiente” al que aspiró  también el ex priista y ex perredista Armando Ríos Peter.

Aspirantes “independientes” abandonan la causa a medio camino y el PRI o el PAN están listos a sumarlos. Ya Ricardo Anaya había ofrecido el regreso a su ex correligionaria, lo que muchos ven muy poco probable por las agresiones que se hicieron mutuamente. Quizá en su fuero interno tanto Felipe Calderón como la señora Zabala de Calderón piensan primero sumarse al PRI, como ya lo hicieron Vicente Fox y Martha Sahagún de Fox, que regresar al PAN de Ricardo Anaya.

En cuanto al electorado, hay que poner atención.

Antes de Margarita y después de Margarita, la ciudadanía no cede en la búsqueda de un nuevo esquema de democracia.

¿Por qué el voto tan polarizado?

Parece ser que los mexicanos buscan una democracia alternativa pues en la que se debate hoy, su futuro no acaba de convencer.

El electorado no quiere más la “democracia mexicana“ que le ha quitado un presente en el que no encuentra trabajo-108 mil mexicanos perdieron su empleo en este último trimestre-, viven en medio de la violencia, la impunidad y la injusticia sin expectativas  de una vida mejor y un futuro incierto, confuso y sin una luz  que les indique el mejor camino.

Se vive en medio de un ambiente enrarecido con indicadores muy claros de una descomposición social, campo fértil para una ruptura social de grandes proporciones.

La desigualdad económica que tiene a la mitad de los mexicanos en la miseria y el abandono, vive con un “resentimiento como forma de vida”. La riqueza se concentra en un pequeñísimo grupo de personas ; tan es así que un mexicano ostenta orgulloso ser el sexto hombre más rico del mundo.

La democracia es una forma de vida y la llamada democracia social mexicana es ya una sistema agotado  que  no ha logrado  superar la inequidad, es por ello que, los ciudadanos continúan en la búsqueda de un nuevo esquema democrático en donde encuentre nuevas formas de integración social que lo consideren parte esencial de un mundo con bienestar.

El sistema “ democrático “en el que vive México, es un sistema carcomido por la corrupción en todos los niveles de la vida socio económica; la política no queda exenta de ese vicio.

De la política emerge hoy un discurso que polariza las intenciones de voto, una diatriba de encono y descrédito de todos contra todos, dejando de lado a millones de mexicanos sin voz y ojalá que sí con voto. Ya se verá en unas cuantas semanas.

Y ¿por qué no? ¡Digamos la verdad!