París es tan caro como surtir la despensa.

Si usted hace planes para viajar a Europa, lo piensa dos veces al momento de hacer sus presupuestos, porque evidentemente la paridad peso-euro poco ayuda para hacer muchos gastos por esas tierras.

Esa comprobación empírica que puede hacer cualquiera de la fortaleza de la moneda única europea es uno de los más grandes problemas que tiene la economía comunitaria para lograr su recuperación.

En el mismo terreno turístico, que sirve muy bien para ejemplificar el poder de compra de una moneda, vemos como una divisa fuerte hace ciudadanos con posibilidades de viajar y gastar.

Hemos visto en diferentes momentos una invasión mundial de brasileños cuando el real mantuvo fortaleza frente al dólar. En alguna oportunidad los argentinos también visitaban el planeta, cuando tuvieron su sueño de la paridad uno a uno con la divisa estadounidense.

Los japoneses solían ser de los más viajadores, hasta hace poco que también su yen entró en un proceso de depreciación. Y sin duda hoy los árabes y sus monedas reforzadas por el petróleo son los que abarrotan las grandes boutiques de las ciudades más importantes del planeta.

En sentido contrario, para un mexicano comprarse una comida ligera en París puede resultar tan caro como surtir la despensa para toda una semana en casa.

Nuestro efecto cambiario más tangible es con el dólar de los Estados Unidos, en función de que hay muchos precios en la economía mexicana tasados en esa divisa.

Hoy el euro está en su nivel más bajo en un año frente al dólar y eso no es casualidad. Es lo que más le conviene a una economía atorada en una recesión que tiene ya más de cinco años y que ha encontrado en la fortaleza de su moneda uno de los lastres para despegar.

No hay que olvidar que si Grecia o Portugal siguen en una situación económica crítica es porque el deseo de conservar el euro como elemento de membresía de Europa es un lastre para la recuperación económica.

El Banco Central Europeo está en el camino de procurar mayor liquidez, incluso consideran medidas extraordinarias como las implementadas por la Reserva Federal de Estados Unidos. Podríamos ver hacia finales del año la compra de bonos que permita echar a andar la máquina de fabricación de euros.

El resultado será que la paridad del euro baje frente al dólar, frente al peso, y eso fomente sus exportaciones.

Si Europa contara con una ventaja cambiaria podría aumentar sus exportaciones de manera muy importante, tal como Estados Unidos logró por algún tiempo fomentar sus exportaciones gracias a la debilidad del billete verde frente a otras monedas maduras.

México encontró la salida a la crisis de mediados de los 90 en las exportaciones, cuando la paridad pasó de los 3 a los 8 pesos por dólar. Claro, ésa fue una crisis financiera con resultados catastróficos para las familias y para todo el país, pero ejemplifica lo que puede hacer por una economía una moneda que subsidia las exportaciones.

¿O a poco no pensaría usted en un viajecito a Madrid si de repente se ponen los euros a 16?