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Violencia genera desplazamientos forzados en comunidades indígenas en Chiapas
Violencia genera desplazamientos forzados en comunidades indígenas en Chiapas. Foto de EFE / Archivo

Luego de tres días sitiados por hombres armados y encapuchados, los integrantes de unas 240 familias, casi 700 personas, de los municipios de Pantelhó y Chenalhó, sureste de México, huyeron de sus comunidades debido a la violencia y amenazas de muerte por parte de sicarios de la delincuencia organizada, lo que provocó un nuevo desplazamiento forzado de comunidades indígenas tzotziles.

Rosalinda Gómez Santiz, habitante de la comunidad de La Esperanza, en Pantelhó, manifestó la impotencia y el miedo que sintió al huir de su casa el pasado 18 de abril cuando cesaron los disparos tras tres días de refriega y comenzaron los rumores de un posible ataque directo a la comunidad.

“Me salí solita porque los militares no entraron (a la comunidad), no sé qué horario tienen los militares, porque cuando nos dispararon no había militares”, dijo la mujer de la etnia tzotzil, habitante de la comunidad de la esperanza, municipio de Pantelhó.

Las más de 700 personas, ahora víctimas de desplazamiento forzado, huyeron de las comunidades de El Carmen y La Esperanza, municipio de Pantelhó, donde permanecieron sitiadas por los grupos armados y ahora se encuentran refugiadas en cuatro localidades del municipio de Chenalhó, quienes les han dado alojamiento.

El defensor de Derechos Humanos, Reynaldo Pérez, comentó que este desplazamiento es como “una gran familia, la gran mayoría son niños, mujeres y ancianos”.

“Estamos hablando de unas 700 personas, más las que están en Chenalho, y estamos trabajando para que reciban atención humanitaria y médica”, contó.

Los centros educativos de la comunidad Quishnic se han convertido en albergues, donde viven los desplazados, mientras las autoridades se enteran de la situación y los voltean a ver. Los desplazados han acusado que la ayuda del Gobierno de México ha sido nula y son los propios habitantes de Chenalhó los que han aportado y colaborado para que mujeres, niñas y adultos puedan subsistir.

Desde junio de 2021, el municipio de Pantelhó se levantó en armas con un grupo de autodefensas llamado Los Machetes, desterrando a las autoridades municipales acusándolas de narcotraficantes e instalaron un Concejo municipal avalado por el Gobierno de Chiapas.

Poco después se desató la violencia entre tres grupos de autodefensas Los Machetes, Ejército Civil Indígena y Los Herrera.

Desde 2023 en la región se han agudizado la violencia y los asesinatos por el control del territorio de Pantelhó, donde sus pobladores viven en constante terror.

Por otra parte, este jueves en Pantelhó se registró la ejecución de un hombre, pastor de la Iglesia adventista del séptimo día. El hombre se encontraba abasteciéndose de agua para su familia cuando varios sujetos lo sorprendieron en el interior de su vehículo y fue asesinado mediante dos disparos de arma de fuego.

Ante esta problemática, organizaciones civiles e indígenas han denunciado desde 2023 que en distintas regiones de Chiapas se vive un ambiente de “guerra civil” que se agudiza cada día por los conflictos armados, la presencia de cárteles del narcotráfico, la migración y el actual proceso electoral.

Esto ha desencadenado homicidios, desapariciones y desplazamientos forzados en particular en comunidades indígenas afines al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

Con información de EFE