¿Cuánto debe subir el mínimo… cuánto puede subir?

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Luis Miguel GonzálezCaja Fuerte

Un trabajador que recibe en México el salario mínimo debe destinar 44% de sus ingresos para adquirir una canasta básica

¿Cuánto debe subir el mínimo para el 2021? El presidente propone 15%, alrededor de 11 puntos más que la inflación que tendremos en 2020. En la lógica del presidente es imprescindible mantener el ritmo de recuperación del salario mínimo, sobre todo en un año electoral. Llevamos tres años de incrementos a doble dígito. En 2018 fue 10%; en 2019, 16% y en 2020, 20 por ciento. En lo que va del sexenio, el aumento es equivalente a 39 por ciento. En 2018, era 88.36 pesos diarios. En 2020, son 123.22 pesos al día.

Cuánto puede subir el mínimo para el 2021? Entre 4 y 12 pesos diarios, dijo la Coparmex. Esto es de 3 a 9 por ciento. El organismo pide que se considere la situación económica. El año en curso ha sido una pesadilla para las empresas. Es el cierre de más de 1 millón de negocios, pero también la complicación de los escenarios para las empresas que han sobrevivido, alrededor de 4 millones de empresas, en la economía formal. Luchan contra el covid y contra disruptores tecnológicos, pero también contra los informales. Lo hacen en condiciones de gran incertidumbre.

¿Cómo conciliar lo que se puede y lo que se debe? El año ha sido duro para casi todos los empresarios. La mayoría de las empresas no están en condiciones de otorgar un incremento parecido al que propone el presidente. Me refiero a las microempresas, que son tradicionalmente las que pagan los menores salarios, entre otras cosas porque son las que tienen menor productividad y mayor vulnerabilidad al cambio de circunstancias macroeconómicas. Ha sido un año durísimo para todos, también para los trabajadores. Una de las historias más terribles del 2020 es la precarización del trabajo. Son los empleos perdidos, pero también muchas cosas más: la tasa de subocupación es de 15%, el doble que el año pasado; una cuarta parte de la población ocupada trabaja más de 40 horas a la semana con una remuneración menor a dos salarios mínimos (era menos de 12% en 2020).

Un trabajador que recibe en México el salario mínimo debe destinar 44% de sus ingresos para adquirir una canasta básica, de acuerdo con un análisis publicado por Factor Capital Humano, de El Economista. Le quedan un poco más de 2,030 pesos para otros gastos, como ropa y transporte. El mínimo no alcanza para mantener una familia ni tampoco para gastos “suntuarios”. El hecho es que ha habido una importante recuperación en los últimos años pero no alcanza para compensar el deterioro acumulado desde 1980. La caída del mínimo en cuatro décadas fue superior al 70 por ciento. Todo un viaje de la pobreza a la miseria.

México tiene uno de los cinco salarios mínimos más bajos de América Latina, inferior a los que pagan países mucho más pobres que nosotros, como Bolivia y Nicaragua. Es menos de la mitad de lo que es en Chile o Argentina. El deterioro del minisalario fue acompañado de una política de contención salarial que fue clave para mantener la inflación bajo control y le dio a muchas empresas una forma vergonzosa de ser competitivas: el dumping laboral. Somos el país que más horas trabaja en la OCDE, 2,246 en el año, frente a 1,779 en EU y 1,691 en Canadá. Somos, también, el de menores salarios en el club de los ricos.

¿Qué podemos esperar de la negociación para los mínimos en el 2021? Es urgente un diálogo de mejor calidad que el que hemos tenido en los últimos días en temas como tope a comisiones en las Afores y cambio de reglas para el manejo de dólares en efectivo. Necesitamos, como país, recuperar algo que había a finales de 2019: un punto de acuerdo, entre empresarios, sindicatos y autoridades de la Secretaría del Trabajo, para trazar una ruta sostenible de mejora de los salarios y las condiciones laborales. Es un asunto donde no podemos flaquear. Un imperativo ético; algo crucial para reducir la tensión social y una buena política para fortalecer el mercado interno. Ojalá que el año electoral no pese demasiado en la mesa de negociaciones.

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