Ante la posibilidad de una cuarta ola de coronavirus por la variante Ómicron, empezamos a oír voces tranquilizadoras del gobierno y muestras de su proverbial valentía frente al virus.

El invencible doctor López-Gatell, líder mundial en materia de pronósticos epidémicos audaces, dijo ya que la alarma exterior por la nueva variante es “desproporcionada”.

Escribió en su cuenta de tuiter: “No se ha demostrado que sea más virulenta ni que evada la respuesta inmune inducida por las vacunas”. Qué alivio. El presidente López Obrador, por su parte, ha convocado a una concentración multitudinaria en el zócalo para el día de mañana. Será lo que ha llamado una “fiesta combativa,” suponemos que contra el propio virus, al que el presidente ha enfrentado en todos los órdenes obteniendo en su batalla cifras difíciles de igualar.

No dijo esta vez, como en algún momento de la primera ola, que bastaba usar amuletos y detentes del repertorio popular mexicano.

Entendemos que el detente será esta vez la propia Plaza de la Constitución, nuestro invencible Zócalo, atestado con inmunes manifestantes de Morena. Pueden ir tranquilos.

En caso de infectarse, a ninguno le faltará atención médica gratuita, y ninguno se quedará sin cama en caso de gravedad, tal como ha sido para todos los infectados en este tiempo de combate mortal del gobierno mexicano contra el virus. México mostrará una vez más su manejo único de la pandemia, que ha producido sólo un poco más de 290 mil muertes por covid y sólo un poco más de 600 mil muertes en exceso.

Compárense estas cifras con el Japón, por ejemplo, y se verá el tamaño de la batalla mexicana. En aquel país, que tiene una población similar a la de México, han muerto más de 16 mil personas, repito: más de 16 mil, sin que el Estado pudiera hacer nada para evitarlo.

Las cifras mencionadas tuvieron allá la consecuencia política de que el primer ministro en funciones no pudiera siquiera pensar en reelegirse. Muy diferente es la situacion de México, donde hay tres o cuatro candidatos del partido en el poder compitiendo por la candidatura presidencial. Lo que se llama valor mexicano. https://www.milenio.com/opinion/hector-aguilar-camin/dia-con-dia/contra-el-nuevo-virus-un-detente-en-el-zocalo