Como mujer y consejera financiera

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María José CodesalFinanzas personales y más

Hay que reconocer que, hoy en día, tenemos las mismas oportunidades. Aunque solo por el hecho de ser mujeres, nos encontramos con muchos más obstáculos

Cada día amo más mi trabajo. Amo compartir con personas y trabajar en equipo para solucionar algún problema que tenga su cartera. Ya sea desde resolver deudas hasta comenzar un ahorro e inversión importante. Pasando por la compra de casa, la protección personal y de las cosas que con tanto esfuerzo adquirimos.

Y me encanta ser mujer. Estamos dotadas de una sensibilidad diferente a la de los hombres. Eso, en algunos aspectos de negocio, es de gran ayuda y, en otros, no tanto.

En el marco del Día internacional de la Mujer, me siento con la obligación de levantar la voz junto con las mujeres que luchan por conseguir la seguridad para todas. ¡Ni una más!

Me uno al esfuerzo del empoderamiento de las mismas desde mi trinchera que son las finanzas personales. Me comprometo con las acciones que crean oportunidades para nosotras y las que eliminan obstáculos para nuestro desarrollo profesional.

Las mujeres nos encontramos con que ahora, gracias a la lucha de muchas antes que nosotras, podemos votar y ser votadas. Ya nos parece normal. Pero de verdad es uno de los logros más importantes del siglo pasado.

Nos encontramos con que podemos trabajar en el mismo puesto que un hombre. Y si, se ha avanzado mucho.

Hay que reconocer que, hoy en día, tenemos las mismas oportunidades. Aunque solo por el hecho de ser mujeres, nos encontramos con muchos más obstáculos.

Desde el cierre de estancias infantiles, las pocas facilidades que existen para el cuidado de los hijos. Las formas de trabajo que tienen muchas empresas, en las que no cabe una mamá trabajadora.

Todavía hay muchas complicaciones entre ser mamá y trabajar en la fuerza formal de trabajo.

Es muy difícil tratar de malabarear ser mamá y trabajar sin perder el estilo o la cordura.

Eso ha empujado a que, en nuestra economía, muchas mujeres tengan trabajos dentro de la economía informal. Que nuestro nivel de participación en la economía formal aún sea pequeño, comparado con el potencial y la riqueza que podemos aportar.

Y es que aún permanece el pensamiento retrógrado de algunas empresas en donde, por el mismo trabajo, una mujer recibe hasta un 30 por ciento menos del salario que cobraría un hombre. Y todo porque ser mujer implica un “riesgo”. Una mujer va a faltar si tiene un bebé, si se le enferma un hijo o sus padres. Mientras que los hombres no. ¿Los hombres no?  Puede ser que menos. Pero también faltan por esas razones.

Eso no está muy padre, lo cierto es que también hay oportunidades de oro para empoderarnos.

Las mujeres tenemos y debemos empoderarnos económicamente. A mí, en lo personal, me parece increíble que una mujer que sea autosuficiente económicamente, decida dar todo su ingreso a una figura masculina para su uso y administración.

Muchas mujeres aún lo hacen, ¿por?

Entendería si tienen un “pozo común” familiar, o de pareja. Y, aun así, no considero que deberían entregar todo su dinero. Igual lo hacemos con respecto a nuestras inversiones. A veces nos cuesta confiar en que otra mujer puede manejar inversiones y carteras complicadas. Nos cuesta confiar en nuestras propias habilidades para tomar las mejores decisiones financieras. Nos asustamos de nosotras mismas y eso es uno de los errores financieros más graves que cometemos.

Algo que dijo Warren Buffet y que deberíamos tomarnos a pecho, sin ofensa, claro, es que él siempre ha invertido como niña. Refiriéndose a las cualidades que, para él, debe tener un buen inversionista.

Nosotras como mujeres, deberíamos sentirnos halagadas y seguir sus pasos. Para él, invertir se debe más a un buen temperamento que al intelecto.

Nosotras somos más calmadas (léase miedosas), tenemos perspectivas a más largo plazo, tomamos decisiones financieras de formas más cautas y somos buenas soportando la presión.

Somos más propensas a crear y tener un plan que realmente esté ligado a nuestras metas. ¿Qué tal cuando elegimos con quien casarnos? Me han contado historias que suenan a: “donde pongo el ojo, pongo la bala”.

Cosa que es maravillosa.

Así, con esa “supuesta” frialdad, podemos comenzar con nuestras decisiones financieras.  ¿Qué quieres para tu vejez? ¿Cuándo quisieras empezar a bajar el ritmo? ¿Lograrás ser independiente financieramente hablado?

Si aún no tienes planes concretos te ayudo a crearlos. Mándame un correo y lo platicamos.

La ventaja que tenemos de no saber de inversiones, de finanzas personales o del tema que sea, para el caso, es que no nos importa preguntar. No tenemos esta máscara de, “me las sé de todas, todas” y nos atrevemos a pedir más información.

A los hombres eso les desespera y cuando trabajamos con hombres recibiendo asesoría sobre inversiones o planes de seguros, nos presionan para tomar la primera decisión, o para tomar lo que ellos ofrecen. Sin darnos oportunidad de reflexionar si es, en verdad, lo que quisiéramos hacer. Nosotras necesitamos tomarnos el tiempo de madurar nuestras ideas para elegir mejor.

Las mujeres somos mucho mejores manejando nuestro dinero. No sé por qué lo hemos rendido, y muchas veces es un patriarca el que toma nuestras decisiones financieras.

Ojo, gracias a Dios, no todas hacen eso. Pero si no es el padre, es el marido o el super inteligente asesor (hombre) financiero, porque creemos que pueden saber más. Y puede ser, pero nosotras, si nos tomamos el tiempo, podemos saber igual o incluso mejor que ellos.

Además, todas las mujeres manejamos dinero. Ya sea que trabajes o que seas ama de casa, todas manejamos dinero y eso nos compromete a ser responsables de nuestro bienestar financiero. ¿De todo lo que recibimos ingreso/gasto para la casa, ahorramos? ¿Tenemos metas y planes financieros a futuro? ¿Ya empezamos a ahorrar para la fiesta de 15 de nuestra hija o su boda? ¿Y la universidad o estudios superiores?

Hay mucho que las mujeres podemos prever y conseguir si afilamos la flecha y apuntamos bien al blanco.

No lo eches en saco roto. Celebra este día internacional de la mujer gozando el hecho de que ser mujeres nos hace creadoras de bienestar. Nuestro propio bienestar incluido.

 

¿Quieres saber la mejor parte?

Que si tomar tu poder de mujer y te pones manos a la obra podemos sorprendernos gratamente creando prosperidad para nuestras familias (maridos incluidos), para nuestra comunidad y nuestro país. Cambiemos el chip y tomemos el control de nuestro dinero.

No dejes de enviarme tus dudas, preguntas e intereses por correo. También podemos seguir esta conversación por las redes sociales. Aquí hay una oreja y una compañera para viajar al fascinante mundo de las finanzas personales.

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