¿Qué efectos tendrá el otorgar más días de vacaciones a los trabajadores mexicanos? Puede hacernos más productivos y quizá mejore nuestra salud mental. Seguramente, nos hará más parecidos a los trabajadores de otros países. En México, el Senado ha empezado el proceso legislativo para incrementar hasta 12 días de vacaciones las vacaciones garantizadas para un trabajador de la economía formal al concluir el primer año de relación laboral. Actualmente son seis días. Con esta prestación, México está a la saga en América Latina, donde Brasil y Perú garantizan 30 días; Uruguay 20 días y un grupo de países como Colombia, Chile, Ecuador y Venezuela, 15 días. El periodo de descanso que tienen garantizado los trabajadores mexicanos está también por debajo de los 18 días que recomienda la Organización Internacional del Trabajo, en una directiva que data de más de 49 años, porque fue emitida en 1973.

El tener tan pocos días de vacaciones está directamente relacionado con ser el país de la OCDE en el que más horas se trabajan, por año: 2,137 frente a un promedio de 1,730 horas del club de los países ricos y 1,364 de países como Alemania. Este gran número de horas trabajadas está relacionado también con bajos niveles de productividad. Entre 1991 y 2020, el PIB por trabajador en México creció a un ritmo de 0.1% anual. En el mismo periodo, el promedio de América Latina fue 0.8 por ciento. Para Corea del Sur, el crecimiento de la productividad fue de 3.3% anual. Leyeron ustedes bien: en América Latina fue ocho veces superior a México y en Corea del Sur, 33 veces.

El primer paso en el Senado mexicano se dio con una votación unánime en la Comisión de Trabajo. Falta que pase al Pleno y luego a la Cámara de Diputados. También queda pendiente que se defina con claridad el transitorio: ¿cuánto tiempo se tardará en ser una realidad y cómo se dará este aterrizaje? De manera extraoficial, las organizaciones empresariales han expresado su conformidad con el objetivo de duplicar el número de días de vacaciones garantizados, pero prefieren que el incremento sea gradual y se complete por ejemplo en un periodo de tres a cinco años, no todo en un solo golpe.

¿Por qué demorar más algo que se ha tardado casi medio siglo? Habrá que revisar con calma los argumentos de los empresarios. Entre las cosas a considerar está el incremento de los costos laborales, que podríamos estimar en un poco menos de 2%, considerando que estamos hablando de una semana por año, 1/52. El incremento es real, pero podría ser compensado con los beneficios de tener personas y equipos mejor descansados. Los países más productivos no son los que trabajan más horas y días al año. Las mejores prácticas internacionales recomiendan jornadas más cortas y más “interrupciones” vacacionales a lo largo del año. Incluyen el diseño de dinámicas de trabajo que permitan manejar mejor la fatiga; recuperar el balance entre vida y trabajo y el descubrimiento de la vida fuera del ámbito de trabajo. En muchos casos, se trata de generar condiciones para que los trabajadores pasen mas tiempo con sus familias o amigos, darles oportunidad de recuperar su multidimensionalidad, ¿cuánto vale esto en términos de bienestar y salud mental… de cohesión social?

El apoyo a esta reforma laboral fue unánime entre todas las fuerzas políticas y en la sociedad. Se sumará a los otros cambios que estamos viviendo en materia de salarios mínimos y pensiones, además de la NOM 35 vs el estrés en los lugares de trabajo. Estos cambios son enormes y hacen una diferencia cualitativa, pero sólo tienen que ver con la parte de la población que participa en la economía formal.