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Una SUV modelo 2005, de seis cilindros y unos 150,000 kilómetros de uso está anunciada en un lote de autos usados de Texas con un precio de venta entre 8,500 y 9,500 dólares, dependiendo su estado de conservación.

En esta operación en pesos al tipo de cambio actual y de contado habrá que desembolsar más o menos unos 140,000 pesos por un coche de 10 años de antigüedad. Claro que siempre habrá autos reparados o en peores condiciones, pero a mejor precio.

Si con todo y ese precio un mexicano se anima a importar este auto se enfrentará a una serie de requisitos que afortunadamente hoy existen para internar al país de manera definitiva automóviles que no sean inseguros y contaminantes.

De lograr su objetivo de importar su auto viejo habrá pagado una cantidad lo suficientemente alta como para pensar mejor en alguna alternativa local mucho más económica, quizá nueva y con muy buenas condiciones crediticias.

Los dólares tan caros son una barrera financiera impenetrable para los autos importados, una precaución que muchas armadoras tomaron al considerar precios en pesos y coberturas cambiarias para mantener estabilidad en sus costos al menos por un tiempo.

Pero no son pocos los interesados en que se mantenga la frontera prácticamente abierta a las importaciones, porque de esa manera ganan millones de pesos.

Aliados con políticos que obtienen apoyo popular con el impulso de estas medidas, los millonarios importadores de autos chocolate dan vida a organizaciones que se visten de inocentes agrupaciones de pobrecitos ciudadanos que sólo quieren una troca para su trabajo en la milpa.

Nombres tan sugerentes como organización de defensa del pueblo, derechos humanos, protección del patrimonio, en fin. Un discurso lastimero para mantener un negocio millonario. Evidentemente han ganado adeptos.

Afortunadamente para este año el gobierno federal extendió el decreto regulador de importaciones que tiene condiciones de origen, seguridad y ecología para lograr un proceso de internación definitiva que además no es nada sencillo ni barato.

La barrera fue útil pero no suficiente, el freno definitivo lo puso el dólar a 15.60 pesos. El año pasado las importaciones de autos representaban 62% de la comercialización de autos nuevos, durante el primer trimestre de este año solo representó 10% de la venta de autos cero kilómetros.

Las ventas internas de autos nuevos son sorprendentes y las expectativas lo son mucho más; 1.3 millones de unidades colocadas es todo un récord para México.

Pero el financiamiento merece un reconocimiento aparte. Entre enero y marzo se han colocado casi 200,000 créditos automotrices, 30% más que el año pasado y por arriba de los máximos históricos registrados justo antes de la crisis subprime de hace siete años.

Además, cada auto financiado es uno asegurado y de paso, con las medidas de seguridad de los autos más modernos.

Habrá quien se escandalice por cerrar la puerta a un mercado tan irregular como el de los autos chocolate, pero si lo que hoy tenemos es un mercado legal, accesible, creciente y que tiene beneficios para los trabajadores de México, no para los de Estados Unidos, no hay nada más que alegrarse.