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En estos tiempos del bandazo hacia la austeridad presupuestal hay que cuidar dónde se aplica la tijera desde Hacienda.

El turismo en México es tan extenso que incluye lo mismo el cruce de un grupo de teenagers de California que decide divertirse una noche en Tijuana que los míticos viajes del príncipe saudí Al Waleed a Cancún con sus 52 esposas y un séquito de cientos de sirvientes.

Al final todos son visitantes y con fines estadísticos todos cuentan para hacer la cuenta gorda y poder presumir hoy que México ha regresado al top 10 de los destinos turísticos del mundo.

Lo importante es no dormirse en los laureles de la cifra y entender que realmente a México le falta mucho para ser un destino favorito de los paseantes. La complacencia de las estadísticas puede ser contraproducente para un país que tiene destinos como Acapulco, que están en ruinas por la falta de visitantes.

En estos tiempos del bandazo hacia la austeridad presupuestal hay que cuidar dónde se aplica la tijera desde la Secretaría de Hacienda. Los hombres de negocios integrantes del Consejo Nacional Empresarial Turístico se encargaron de poner al tanto al presidente Peña Nieto de la retención de recursos etiquetados para la promoción turística de México.

Y está claro que el entusiasmo mostrado por el titular del Ejecutivo en los resultados de este sector debió ser parte de un mensaje muy claro para los que sostienen en sus manos la chequera de los egresos públicos de su propio gobierno.

La ventaja de que exista una coordinación público privada para impulsar la actividad turística es que estos empresarios pueden alertar al presidente de lo que hace la subsecretaría de Egresos sin que se considere un acto de fuego amigo de la Secretaría de Turismo.

Que por lo demás, hay que reconocer el trabajo que ha llevado a cabo la secretaria Claudia Ruiz Massieu para reposicionar a México en el mundo como un destino seguro para el turismo. Porque no ha sido fácil llevar el mensaje de que la violencia existe pero en áreas bien focalizadas del territorio nacional.

La promoción de la marca México tiene resultados hoy tangibles en medio de un mejor ambiente económico mundial que propicia el turismo.

Porque si bien es cierta la coyuntura de crecimiento económico en Estados Unidos, su ventaja cambiaria y el subsidio que otorga a los viajeros que haya combustibles baratos, también es una realidad que si la percepción es de riesgo simplemente no hay manera de que un turista nacional o extranjero tome una decisión de viaje.

Hay destinos que lo que requieren es más infraestructura, como la Riviera Maya, que muestra signos de saturación. Pero hay otros lugares que requieren toda una reingeniería de imagen y de seguridad, como Acapulco.

Va a ser difícil regresar a ese puerto a ser un imán de turistas extranjeros como lo fue en sus mejores tiempos, pero es sin duda la punta de lanza para desarrollar esa enésima idea presidencial de hacer un turismo social.

Y es que a muchos nos puede parecer incomprensible, pero el hecho de poder pasar un par de días en Acapulco y conocer el mar es un sueño inalcanzable para millones de personas en este país.