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Como “batalla campal” ha descrito el inteligente y refinado senador de Morena, Héctor Vasconcelos, la contienda electoral que se avecina. Vasconcelos pertenece sin alardes al círculo cercano y leal al Presidente y sabe de qué está hablando.

Para muchos es inentendible, políticamente, que el Presidente se disponga a enviar otras dos propuestas de reforma constitucional a un Congreso donde la oposición ha dicho ya que las rechazará.

A muchos otros les parece un salto fuera de la caja tratar de dividir las aguas de la vida pública entre traidores y patriotas. Ambas cosas cobran sentido si se piensa que el Presidente se prepara en efecto para una batalla campal y que lo que necesita es polarizar los bandos, separarlos y enconarlos, camino a la elección de 2024, para que ésta en el fondo sea un plebiscito, un voto sí o no, a favor o en contra… del Presidente.

Será su manera de estar en la boleta. Mandar al Congreso reformas que sabe que serán rechazadas tiene el sentido de aprovechar el rechazo para polarizar también ahí.

En el caso de la reforma electoral, el rechazo desatará la diatriba presidencial contra quienes no quieren la democracia verdadera, la democracia directa, y defienden una institución caduca y antidemocrática, según él, símbolo del neoliberalismo político que el país debe dejar atrás. +

Más polvorita lleva dentro la polarización inducible con la segunda reforma que se enviará al Congreso, la que propone constitucionalizar el dominio del Ejército sobre la seguridad pública, entregando el mando de la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa. Si la oposición rechaza esta reforma, estará emitiendo un voto de desconfianza cuando no de censura hacia el Ejército, y el Presidente podrá hacer suyo el agravio que los conservadores infligen a la dignidad de las fuerzas armadas, las cuales, como sabemos, no son sino pueblo uniformado.

Todo esto tiene la lógica de polarizar la contienda electoral de modo que se vuelva un plebiscito. El Presidente parece estar seguro de que en un mano a mano plebiscitario todavía tiene los votos suficientes para ganar.

Yo, la verdad, lo dudo mucho. Creo que ese tren ya pasó.