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Entre Trump, el Brexit, el dólar y hasta los payasos asesinos, en las calles hay un desánimo generalizado. No sólo en México, sino de manera extendida en la mayoría de las economías el mundo que no identifican éste como un buen momento para tomar decisiones económicas.

El desánimo es lo común en estos momentos en nuestro país. La confianza de los consumidores está en el punto más bajo del sexenio. Vamos, ni siquiera cuando entró en vigor el paquetazo fiscal que tanto le costó a los contribuyentes cautivos había tal desánimo de los compradores.

Pero también los empresarios se sienten desconfiados. Los índices de confianza empresarial que mide el Inegi tienen un buen rato que en su promedio no conocen los 50 puntos que son conocidos como el piso de la confianza. De hecho en los últimos meses han marcado una ruta hacia el piso.

Y la confianza de los analistas que mide el Banco de México está en el punto más bajo desde el 2009, cuando combinábamos en este país los efectos de la gran recesión y la crisis de influenza.

Entre aquellos expertos, sólo 15% cree que la economía va a mejorar, contra 85% que cree que va a empeorar o al menos se quedará igual de mal, porque 90% cree que hoy estamos peor que hace un año.

Pues bien, aun en medio de esta situación adversa, pesimista, que domina, le digo que es un momento oportuno para tomar decisiones financieras en casa.

No es momento de hacer locuras, de tomar determinaciones sin reflexión ni una planeación financiera, pero si por mucho tiempo ha perseguido un sueño que tenga que ver con su economía, éste es el momento.

Lo primero que tiene que hacer si tiene deudas con tarjetas de crédito, o cualquier otro crédito al consumo de tasa variable, ¡páguelos!

Si tiene un excedente, es mejor pagar lo que debe que ahorrarlo. Use la tarjeta sólo para aquello que puede liquidar 100% al final del plazo y lo demás, aguántese las ganas.

Si entre sus planes está comprar un bien duradero, como una televisión o un refrigerador o una lavadora, trate de comprarlos de contado o bien a un plazo fijo y sin intereses, digamos seis meses a tasa cero. Ubique cuál es el pago mensual y cúmplalo religiosamente. El Buen Fin sí es una buena oportunidad de compra.

Pero si entre sus planes bien reflexionados está la compra de un auto o incluso de un bien inmueble, es muy buen momento para hacerlo.

En el caso de los automóviles, empiezan a subir de precio pero todavía no lo suficiente para que dejen de ser atractivos. Lo único que debe considerar es el alza que ya se nota en algunas tasas en los créditos automotrices.

Empiezan ya las ofertas por cambio de año modelo, puede aprovecharlas. Calcule bien todos los costos que implica tener un auto y si sabe que podrá con ellos, adelante.

Y si se trata de una casa y ha juntado ya el enganche y tiene los cálculos del pago de las escrituras, la mudanza, la remodelación y sabe que puede, hágalo. Los créditos se mantienen con tasas bajas y fijas y hay precios que pueden resultar interesantes.

A Trump, como a los payasos asesinos, hay que tenerle miedo. Pero nada que nos paralice en lo importante.