TLC 2.0: faltan la estocada, Canadá y el Congreso


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Luis Miguel GonzálezCaja Fuerte

El cierre de la negociación entre México y Estados Unidos está muy cerca. Esto ha generado una ola de optimismo que se nota en las declaraciones de los negociadores y también en el tipo de cambio. El optimismo es justificado, pero también un poco prematuro. El acuerdo entre los equipos negociadores de México y Estados Unidos es muy relevante, pero no garantiza que haya un TLC 2.0. Falta el apoyo de Canadá y la aprobación en los congresos de los tres países. El Senado mexicano será un sinodal interesante, lo mismo que el Legislativo estadounidense.


El cierre de la negociación entre México y Estados Unidos está muy cerca. Esto ha generado una ola de optimismo que se nota en las declaraciones de los negociadores y también en el tipo de cambio. El optimismo es justificado, pero también un poco prematuro. El acuerdo entre los equipos negociadores de México y Estados Unidos es muy relevante, pero no garantiza que haya un TLC 2.0. Falta el apoyo de Canadá y la aprobación en los congresos de los tres países. El Senado mexicano será un sinodal interesante, lo mismo que el Legislativo estadounidense.

¿Dónde quedó la cautela? Miembros de la delegación mexicana confirman que hay grandes avances y confían que el diálogo bilateral con Estados Unidos podría concluir antes del sábado de esta semana. Si así fuera, todo quedaría listo para el regreso de Canadá a la mesa.

¿Cómo reaccionará el país de la hoja de maple? Tiene interés por lograr un acuerdo rápido, entre otras cosas, porque tiene un competido proceso electoral en Quebec, en octubre. Tiene prisa, pero nadie puede dar por segura su adhesión a lo que México y Estados Unidos hayan acordado. En lo laboral y medio ambiental, Canadá es el país más demandante de la región TLCAN. Recuerden que Justin Trudeau fue elegido para impulsar una agenda más cercana de los trabajadores y más comprometida con las causas del medio ambiente.

¿Qué pasará en el Senado mexicano? El equipo negociador ha trabajado con eficiencia y discreción en un acuerdo que hasta ahora no se ha dado a conocer. La fase de los “secretos” terminará cuando el documento llegue a un Congreso dominado por Morena. ¿Cómo reaccionará este colectivo ante un documento que puede ser complicado y controvertido? ¿Qué pasará con lo laboral y lo energético? Éstos son dos de los temas que podrían sacar chispas y meter un poco de ruido en la “fiesta”.

El acuerdo está cerca, muy cerca, pero hay que tener cuidado con minimizar el tamaño del esfuerzo que falta: convencer a Canadá y a los legisladores de los tres países. Precaución, el aterrizaje enfrentará condiciones difíciles.