Pandemia por coronavirus (Cobertura especial)

Somos tercos

laura garza

Laura GarzaEnfoque Manual

Somos tercos, porque no hemos aprendido que cuidarnos, en este momento, implica resguardarse lo más posible

[Persona Terca: Que se mantiene firme o inamovible en su actitud, aunque se le den razones en contra o se le intente convencer para hacer otra cosa.]

 

Pareciera que estamos imposibilitados a estar en casa, a mantener un equilibrio social entre la familia día a día y a entretener a nuestros hijos aún sabiendo que es un riesgo salir y visitar lugares concurridos.

A veces creo que hemos perdido la capacidad de comunicarnos con los nuestros, que las múltiples barreras que hemos creado, llámese trabajo, dispositivos móviles, televisión, redes sociales, clases extracurriculares, amigos, niñeras, o todo lo que los pueda distraer o lo que dignifique ahorrarnos tiempo, comienzan a cobrar facturas.

La sorpresiva estadía de todos en casa desde marzo, eso incluyendo la multiplicación de roles con las clases en casa, las vacaciones no vacaciones, el tiempo que parece interminable, y no se ve nada claro de que esto termine pronto.

Entonces lo adultos creemos que estamos ya locos o estamos a punto de enloquecernos, pero también el cansancio de los niños, las tabletas yendo de una mano a otra, hacen que ellos quieran salir a la calle, sí o sí.

Así que los cines están por abrir en algunos estados del país, los conciertos han encontrado también una oportunidad de que la gente compre un boleto para escuchar su música favorita en vivo desde la “comodidad” y el encierro de su auto.

Más de 50mil muertos, con casos cercanos, chats pidiendo oración por un familiar de alguien más que ya muestra los síntomas del virus o bien que sigue en el hospital sin mostrar mejoría, y ni se diga de los que han perdido la batalla, nos espantan.

Es decir, nada es una exageración, los casos son mundiales, la falta de nuestra responsabilidad como seres humanos, es tremenda.

Esta imagen fue captada en mi Guadalajara querido, por el fotoperiodista Francisco Guasco quien vio a este par de chiquillos que se salieron del interior de su camioneta para ver una película desde el techo.

Foto de EFE/Francisco Guasco.
Foto de EFE/Francisco Guasco.

 

Los autocinemas han vuelto, eso sí, con un poco más de distancia entre coches, así que las familias están yendo desde la “comodidad” de su auto con palomitas, refrescos y cuanta comida quieran para disfrutar una película

Técnicamente, la foto no es buena, es un simple click, quizá también tomado desde la altura de un auto sin tomar ningún tipo de paciencia para preparar un encuadre llamativo.

Lo digo porque los pies del niño fueron cortados, porque es demasiado espacio allá al fondo desperdiciado, y porque teniendo tantas líneas marcadas, fue al espacio menos simétrico. Bueno, al menos creo que pudo haber invertido un poco de más tiempo para elegir una mejor composición o bien, enviar otro material a la agencia.

Pero eso lo dejaremos de lado, porque en realidad, elegí la imagen por lo que vemos y nos da a entender, que son un montón de autos llenos de personas que creen que están saliendo, cuando en realidad siguen encerradas y ahora en un espacio más reducido que es el interior de su auto.

Somos tan tercos que preferimos salir de casa, para meternos en el auto y sentirnos sardinas, porque al menos en esta camioneta parece que los espacios están llenos, junto con la niña que está sentada en las piernas de su madre (posiblemente) en el asiento de adelante.

O como la mujer que va en el asiento de atrás, que trae un iPad en las piernas y un teléfono en las manos, es decir, salimos para estar encerrados en lo mismo.

Somos tercos, porque no hemos aprendido que cuidarnos, en este momento, implica resguardarse lo más posible.  Que sacar a los niños, es exponernos todos, que llenar los coches de gente, también es como una micro locura.

Pero queremos ver películas viejas en la incomodidad, que en la comodidad de la casa. Queremos salir, aunque sea sin salir. Pareciera que queremos ponernos en riesgo, porque estamos cansados.

Lo más interesante como adultos, es que los niños son más adaptables, que claro, con su alto porcentaje de energía solo nos recuerdan que requieren de atención, de juego, de actividades; y aunque siendo mamá también me pongo del otro lado del que estamos cansadas, de trabajar, de ser mamás, papás, el aseo, la convivencia, pero no perdamos de la mente, que quienes somos los grandes somos nosotros y que el ejemplo que les demos de la terquedad, es de nosotros a ellos, no al revés.

 

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