Pandemia por coronavirus (Cobertura especial)

Si no lo pelan, ¿qué hace ahí?

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Carlos MarínEl asalto a la razón

Porque se ufana de no ser igual que sus predecesores es muy probable que el presidente López Obrador no le exija renunciar

Dos meses antes de saberse que el secretario federal de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Víctor Manuel Toledo Manzur, desprecia al gobierno cuando menos desde marzo, tuvo la desvergüenza de calificar de “ambientalismo de derecha” la crítica que le hicieron a su desastrosa gestión 24 expertos en el tema, encabezados por los ex titulares de la dependencia que se le confió.

El 5 de junio se pitorreó de las críticas vertidas en un texto que incluyó las firmas de Julia Carabias, Víctor Lichtinger, Juan Rafael Elvira y José Luis Luege, a quienes acusó de estar “ligados a los negocios verdes”, alegando que “no hay un ambientalismo puro, sino de todos los matices, y este (el de sus críticos) es un ambientalismo de la derecha”. En su catilinaria, tergiversó su presidencial nombramiento imaginándose electo por la ciudadanía: “Estamos frente a un manifiesto de la derecha en tiempos nuevos en los que 30 millones de mexicanos nos llevaron al poder…”.

Hace dos meses.

Y ayer se difundió el audio que algún traidor a él con ansias de patriota le grabó y balconeó, en que se le escucha decir que el gobierno de López Obrador está plagado de contradicciones, carece de objetivos, se debate en “luchas de poder”, y que la visión que él tiene a favor del ambiente, la agroecología y la transición energética “no está para nada en el resto del gabinete y me temo que no está en la cabeza del Presidente…”.

La deducción de que su verdadero “yo” le salió en marzo es porque se refiere a “lo que he vivido en diez meses” (los transcurridos a partir del 27 de su designación, mayo de 2019), y este incidente bochornoso parece tener como única explicación que a López Obrador no se le da por trabajar en equipo ni por coordinar con disciplina a sus achichincles.

En una reunión con gente de su confianza (en la que alguien de los subordinados se la perdió a él), Toledo Manzur disparó al corazón:

“No debemos idealizar a la 4T. Este gobierno es un gobierno de contradicciones brutal…”, profirió en su repentino arrebato de sinceridad.

Su ráfaga de reproches y lamentos alcanzó, entre otros, al jefe de la Oficina de la Presidencia, Alfonso Romo, a quien señaló de ser “el principal operador para bloquear lo ambiental, la transición energética y la agroecología” y, al secretario de Agricultura, Víctor Manuel Villalobos, por estar “en contra, hay que decirlo, del programa Sembrando vida”.

Otra dependencia que fue cepillada es la Secretaría de Economía, que con Agricultura y Romo lo presionaron para ser “más accesible con Grupo México” de Germán Larrea (responsable del derrame de 40 millones de litros de residuos peligrosos en el río Sonora).

Porque se ufana de no ser igual que sus predecesores es muy probable que el presidente López Obrador no le exija renunciar. Y en cachetona correspondencia, por más que vaya contra la más elemental congruencia y dignidad, lo previsible es que Toledo Manzur siga nadando de muertito y continúe aferrado al cargo…

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