ENRIQUE CAMPOS

Se extienden los temores por la inestabilidad política mundial

Se extienden los temores por la inestabilidad política mundial


Ya desde la encuesta de finales del mes pasado, esa que levanta el Banco de México entre expertos en economía, ya apuntaban a la inestabilidad política internacional como el principal factor que podría entorpecer el crecimiento de la economía mexicana.

Y eso que todavía no se aventaba en Afganistán la madre de todas las bombas y no se ponían tan al brinco los norcoreanos y los estadounidenses.

Hoy es evidente que el estrés mundial está por los cielos ante las evidencias de que el gobierno de Donald Trump decidió apuntar la mira de sus políticas hacia lo exterior, tras los evidentes fracasos de sus planes en materia de política interna.

No son ni 100 días en el poder y ya movió radicalmente los indicadores de tensión geopolítica global. En este breve tiempo, el gobierno de Donald Trump lleva tres intervenciones militares: en Yemen, en Siria y en Afganistán.

Y ahora le pega de gritos al dictador norcoreano que no es precisamente identificado como un hombre centrado y ecuánime. Por lo tanto, la tensión se eleva a niveles no vistos en muchos años.

Pero no sólo se trata de Trump y su colérica política exterior, es una larga lista de temas que hoy hacen de la tensión global la principal amenaza financiera del año.

El ascenso del populismo es una amenaza real y es mundial. No se salvan ni los países de alto grado de desarrollo, no es solo una condición exclusiva de los países menos favorecidos.

Ese cáncer político es de fácil contagio entre amplios grupos de población que se sienten decepcionados de sus gobiernos, ante los pobres resultados inobjetables. Pero afecta a los que no son capaces de ver como los populistas usan su enojo solo como un instrumento para sus fines personalísimos.

En América Latina el desastre venezolano debería ser suficiente para repeler las opciones populistas que de hecho conocemos de primera mano, pero la ignorancia va de la mano con la irritación social.

En Europa, países de alto nivel de desarrollo, están en la misma circunstancia y eso también pesa en el ánimo de los mercados. En ese mismo continente el Brexit causa estragos en la confianza de todo el mundo.

Todo esto se suma a la larga lista de temas históricos como Rusia y Ucrania, el Medio Oriente, el terrorismo Yihadista, las políticas monetarias, etcétera.

Los mercados pueden estar literalmente a un disparo de provocar una desbandada que afecte a todos los mercados del mundo.

Hay algunos más vulnerables. Porque es paradójico que a pesar de ser causa de muchas de las tensiones, Estados Unidos conserva uno de los refugios financieros más socorridos del planeta.

Pero mercados periféricos, como México, suelen sufrir las consecuencias de esa turbulencia, así sea provocada ésta en un lugar tan lejano como Pyongyang, Corea del Norte.

A diferencia de lo que pretendía Vicente Fox, lo cierto es que desde México no podremos arreglar el problema de las dos Coreas en 15 minutos, pero sí debemos adoptar posiciones más conservadoras en estos tiempos de turbulencia.