El golpe al estilo de vida material de los mexicanos es ya irreparable por una década: desde julio de 2018, México es el país que más flujos de inversión extranjera ha perdido en el mundo. Sólo de enero a noviembre de fueron 266 mil millones de pesos.

Ése dinero que se ha escapado de México tuvo como consecuencia que, en ese tiempo, aumentara en cuatro millones el número de pobres, que seis millones 300 mil dejaran de pertenecer a la clase media, y que el súper cueste más del doble. Son cuentas sencillas.

Porque, sobre la inversión extranjera, descansaba la economía mexicana hasta el sexenio pasado, cuando registró números históricos, con 192 mil millones de dólares: esto aumentó en 17 por ciento el poder adquisitivo del salario de los mexicanos.

Es, aquel 17 por ciento del poder adquisitivo del salario, el que se ha perdido en la mayoría de los bolsillos en tres años del actual gobierno. Acaba siendo muy rústico el asunto: de donde sacas y no echas, se acaba.

A la vez, quienes pagan impuestos tienen que mantener a un gobierno muy caro: según el presupuesto aprobado por los diputados, en 2022 nos costará 41 mil millones de pesos, que es 10 veces lo que le recortaron al INE esos mismos diputados.

Y todo eso ocurre mientras dormimos, y nos despertamos con 126 menciones del presidente de apoyo en sus conferencias mañaneras al sistema de gobierno de Cuba, de partido único desde hace 62 años, de prohibición de propiedad privada, elecciones, prensa…

Según las cuentas del doctor Luis Estrada, en mil 82 días de gobierno, el mandatario habló 448 veces de Donald Trump y 15 del dictador Daniel Ortega, más 229 veces sobre la revocación de mandato y 149 sobre la reelección.

“Cuba debiera de ser declarada patrimonio de la humanidad”, expresó el presidente el pasado 16 de septiembre en el Zócalo de la CDMX, ante las Fuerzas Armadas y cuerpo diplomático acreditado en nuestro país.

Y, mientras, la vida de los es más cara por la compra de mercancías que acaban enseguida, como tomate, huevo y chile: ésa es la inflación, que está en 6.2 y es similar a la de Estados Unidos, sólo que allá es por comprar coches, casas y otros productos duraderos.

O sea, el dinero de la mayoría que apoya al presidente (65.5 por ciento, según las encuestas) no dura ni una semana; además de que

el plan de abasto de medicamentos del gobierno para 2022 cubrirá lo que el sistema de Salud gasta en cuatro meses.

Sin contar que la pretendida renacionalización de la industria eléctrica, por parte del presidente, costará 80 mil millones en indemnizaciones. Futuras generaciones de mexicanos seguirán pagándola.

Todo… mientras dormías.