El grupo que gobierna hoy obligó, machete en mano, a Vicente Fox a parar en 2002 el aeropuerto que planeó en Texcoco. El entonces presidente pudo declarar la obra asunto de seguridad nacional, pero respetó la protesta.

Aquel grupo ganó la presidencia en 2018 y, hoy dice que quienes protestan contra el Tren Maya son corruptos, y no detiene la obra. Al contrario, la declara asunto de seguridad nacional y boca abajo todos. Asunto resuelto.

México tendría hoy un aeropuerto de clase mundial, pero lo que luego se convirtió en Morena lo tiró, usando a los habitantes de dos de las 15 comunidades ejidales de San Mateo Atenco, las otras 13 estaban de acuerdo con la obra.

Armado con machetes, un grupo de aquellas dos comunidades atacó y golpeó a policías desarmados, quemaron patrullas, y a dos funcionarios que fueron a negociar los secuestraron, amarraron y rociaron gasolina.

Los llamados “macheteros de Atenco” se apoderaron por años del lugar e instalaron un “municipio autónomo”, con leyes propias y aplicación de la ley según su voluntad, donde no podía entrar la autoridad.

Incluso, su jefe, Ignacio del Valle, fue captado por una cámara cuando robaba gasolina en el Eje 1 Norte para hacer bombas Molotov y quemar bancos en reforma, durante las protestas por la toma de posesión de Peña en 2012.

El actual presidente, como líder de la oposición desde el 2000, se convirtió en el primer defensor de los macheteros, en especial cuando en 2006 Peña, como gobernador del Edomex, instauró orden público en Atenco.

Durante el operativo de la policía para ejecutar órdenes de aprehensión y quitar barricadas, hubo enfrentamientos. Algunos policías cometieron abusos y todavía están presos. Incluso, un policía murió durante la revuelta.

Tanto se tomó el asunto en sus manos el actual mandatario que su alfil de entonces en la Suprema Corte (después su secretaria de Gobernación) logró que el máximo tribunal del país defendiera a los macheteros.

La entonces ministra Olga Sánchez Cordero dictaminó que la aplicación del Estado de Derecho contra manifestantes violentos “estigmatiza la protesta social y el derecho a la libre manifestación”.

Sólo el ministro José de Jesús Gudiño Pelayo resolvió que los macheteros habían cometido un acto de secuestro al retener y amenazar a funcionarios como forma de presión para hacer cumplir sus demandas.

Hoy, los grupos que se oponen al Tren Maya tienen la misma autoridad moral que le dio la Corte a los macheteros de Atenco. Pero ya el presidente los “estigmatizó” (calificativo de Olga Sánchez sobre los Atencos) al llamarlos corruptos.

Y, si deciden elevar el tono de su protesta social  (imagínense que al igual que los macheteros), estarían atentando contra una ordenanza de seguridad nacional.

Entonces sí que ¡Válgame Dios!