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El general secretario Luis Cresencio Sandoval González metió al Ejército mexicano en la política pura y dura, al apoyar el proyecto político personal del presidente, cuando dijo en un discurso oficial que “es un orgullo contribuir a la Cuarta Transformación”.

Así, Sandoval se puso a las órdenes del presidente que sacó a los empresarios del poder político para meter a los militares, en la idea de eliminar el poder absorbente del dinero, para instaurar el poder temerario de las armas, como en Venezuela.

El asunto es que, al meterse en política, el general secretario sacó al Ejército de la frialdad institucional apolítica que al menos de fachada mantuvo por más de medio siglo, y los expuso al escrutinio público y, por tanto, a verlos en el patio lavar los trapos sucios.

Por eso que se supo por Reforma, que el general secretario Luis Cresencio Sandoval González es tan millonario como los millonarios que denigra el presidente sólo por ser millonarios y, por lo mismo, “unos corruptazos, unos cinicazos”.

Bueno, la socia de una empresa proveedora del Ejército le vendió al general secretario un departamentazo de lujo de 407 metros cuadrados en Bosque Real, Huixquilucan. A cambio, la socia obtuvo un jugoso contrato del Ejército.

Es un depa de 30 millones, pero el general secretario lo consiguió en la bicoca de nueve millones. Se entiende entonces que diga que “para nosotros es un timbre de orgullo poder contribuir al proyecto de nación que el presidente impulsa desde su gobierno”.

Al violar el histórico statu quo de no meter al Ejército en la política activa, provocó el destape de los lujos que gozan los militares en el actual gobierno, lo cual no gusta para nada en un mundillo cerrado como ha sido siempre el de los militares mexicanos.

El general secretario (más esposa, hija, hijo, nuera, nieta, consuegra, amigos y amigas) van en jets de compras, paseos y cenas a Nueva York, Moscú o Florencia, Denver, Milán, Roma, Santo Domingo yColorado. Pagados por el erario.

Sin embargo, el tiburón se baña, pero salpica: en 2022 “adquirió 47 abrigos de cashmere 100 por ciento lana, con un valor de 545 mil 336.3 pesos, para altos funcionarios castrenses”, según la Plataforma Nacional de Transparencia”.

Es un Ejército multimillonario. Según el índice estadounidense Global Firepower, su poder adquisitivo es de dos mil millones de dólares, una locura de lana que lo ubica en el número 13 de los 145 países revisados.

En efectivos y dinero, el Ejército mexicano sólo es superado por los de China, India, Estados Unidos, Corea del Norte, Rusia, Pakistán, Irán, Corea del Sur, Vietnam, Egipto, Turquía, Indonesia, Birmania, Colombia, Brasil y Tailandia.

Por eso apoyan a la Cuarta Transformación.