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En la escuela invisible de la brutalidad policiaca, corazón del crimen dentro del Estado, la Policía Judicial Federal, potenciada en los 1970 por la guerra contra las drogas de Nixon y por la DEA, fue el verdadero huevo de la serpiente.

En su espiral de violencia criminal amparada por las instituciones, “el crimen con charola”, la PJF de aquellos años fue un surtidor de brutalidades, tal como cuenta Benjamin T. Smith en el adelanto de su investigación sobre el tema.

Como si fuera una competencia por el sadismo mayor, proceso común a todas las situaciones en que el verdugo tiene a su completa merced a sus víctimas, policías de la Judicial Federal crearon formas delirantes de tortura y violencia contra interrogados y sospechosos.

“Cada comandante de la PJF”, escribe Smith, tenía sus especialidades. “En Guerrero, un prisionero denunció que le habían colgado de un gancho un cuerpo congelado en su celda y lo habían dejado ahí hasta que el cuerpo se desintegró”.

La violencia sexual era parte rutinaria del macabro juego de interrogar. “Las esposas de los sospechosos”, dice Smith, “eran detenidas y muchas veces violadas. En 1976, en Tijuana, la esposa de un narcomenudista se cortó el cuello con un clavo para poner fin a su sufrimiento”.Durante estos interrogatorios, sigue Smith, a menudo la DEA estaba presente. Y aunque era su obligación reportar casos de tortura, no se presentó ninguna queja al respecto entre 1970 y 1980.

Algunos de los comandantes estrellas de la Policía Judicial Federal, aquel cuerpo envilecido por su implícita licencia para matar durante la guerra contra las drogas, llegaron al centro del poder policiaco del país.En 1976, un colega de la corporación, Arturo Durazo Moreno, fue nombrado jefe de la policía de Ciudad de México y del gobierno todo del presidente José López Portillo.

La escuela adquirió entonces el beneplácito presidencial y la impunidad consecuente.

Hubo antes, sin embargo, otro momento culminante de la escuela. Fue el alcanzado por las policías antidrogas en la llamada Operación Cóndor del año 1973, de la que, siempre siguiendo el hilo de Benjamin Smith ( https://t.co/y0B3UI7Yvo ), escribiré mañana.