Minuto a Minuto

Internacional Sube a 5 mil 398 la cifra de muertos por el doble terremoto en Venezuela
El Gobierno de Venezuela reportó una reducción en las personas sin vivienda, al pasar de 17 mil 907 a 17 mil 265
Ciencia y Tecnología Al menos 1.5 millones de menores en México viven con TDAH, alerta un especialista
"El TDAH no es una condición escolar, es una condición de vida y afecta su calidad", afirman especialistas
Internacional Marco Rubio anticipa una visita “muy positiva” de Xi Jinping a Estados Unidos
Sin embargo, Trump acusó a China recientemente por una presunta interferencia de Pekín en los comicios estadounidenses del 2020, donde perdió
Internacional Los hutíes dicen haber atacado dos petroleros saudíes en el mar Rojo
Es la primera acción militar de los hutíes desde que anunciaron el bloqueo marítimo a buques vinculados con Arabia Saudí en el mar Rojo
Internacional Estados Unidos intensifica sus ataques contra Irán mientras escolta Ormuz; ¿cuántos buques han cruzado?
Antes de la ofensiva militar de EE.UU., dicho corredor marítimo permanecía abierto al tráfico comercial, aunque bajo tensiones recurrentes

En la escuela invisible de la brutalidad policiaca, corazón del crimen dentro del Estado, la Policía Judicial Federal, potenciada en los 1970 por la guerra contra las drogas de Nixon y por la DEA, fue el verdadero huevo de la serpiente.

En su espiral de violencia criminal amparada por las instituciones, “el crimen con charola”, la PJF de aquellos años fue un surtidor de brutalidades, tal como cuenta Benjamin T. Smith en el adelanto de su investigación sobre el tema.

Como si fuera una competencia por el sadismo mayor, proceso común a todas las situaciones en que el verdugo tiene a su completa merced a sus víctimas, policías de la Judicial Federal crearon formas delirantes de tortura y violencia contra interrogados y sospechosos.

“Cada comandante de la PJF”, escribe Smith, tenía sus especialidades. “En Guerrero, un prisionero denunció que le habían colgado de un gancho un cuerpo congelado en su celda y lo habían dejado ahí hasta que el cuerpo se desintegró”.

La violencia sexual era parte rutinaria del macabro juego de interrogar. “Las esposas de los sospechosos”, dice Smith, “eran detenidas y muchas veces violadas. En 1976, en Tijuana, la esposa de un narcomenudista se cortó el cuello con un clavo para poner fin a su sufrimiento”.Durante estos interrogatorios, sigue Smith, a menudo la DEA estaba presente. Y aunque era su obligación reportar casos de tortura, no se presentó ninguna queja al respecto entre 1970 y 1980.

Algunos de los comandantes estrellas de la Policía Judicial Federal, aquel cuerpo envilecido por su implícita licencia para matar durante la guerra contra las drogas, llegaron al centro del poder policiaco del país.En 1976, un colega de la corporación, Arturo Durazo Moreno, fue nombrado jefe de la policía de Ciudad de México y del gobierno todo del presidente José López Portillo.

La escuela adquirió entonces el beneplácito presidencial y la impunidad consecuente.

Hubo antes, sin embargo, otro momento culminante de la escuela. Fue el alcanzado por las policías antidrogas en la llamada Operación Cóndor del año 1973, de la que, siempre siguiendo el hilo de Benjamin Smith ( https://t.co/y0B3UI7Yvo ), escribiré mañana.