¿Podrá Rogelio Ramírez de la O?

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Luis Miguel GonzálezCaja Fuerte

En el México de la 4T, los secretarios de Hacienda no han sido jefes indiscutidos de la política económica, porque las grandes decisiones se toman en la oficina del Presidente

¿Podrá Rogelio Ramírez de la O conseguir lo que no pudieron Carlos Urzúa y Arturo Herrera? En el México de la 4T, los secretarios de Hacienda no han sido jefes indiscutidos de la política económica, porque las grandes decisiones se toman en la oficina del Presidente. Así pasó con la cancelación del aeropuerto; el impulso a la refinería de Dos Bocas y la desaparición de algunos fideicomisos estratégicos, como el Fondo de Desastres Naturales.

“En esta administración se han tomado decisiones de política pública sin el suficiente sustento”, dijo Carlos Urzúa en su carta de renuncia, en julio del 2019. El problema no ha sido la falta de capacidad técnica de Carlos Urzúa o Arturo Herrera, sino la forma en que el Presidente concibe la Secretaría de Hacienda y el conocimiento que aportan los tecnócratas. AMLO identifica a Hacienda con el neoliberalismo y considera fundamental reducir los superpoderes de esta oficina. En alguna medida tiene razón, porque esta oficina llegó a ser una Vicepresidencia Imperial, por ejemplo en los tiempos de Francisco Gil Díaz con Vicente Fox o de Luis Videgaray, con Enrique Peña. El problema, como con algunas de las obsesiones del Presidente es que se le pasó la mano. La Secretaría de Hacienda perdió autoridad hasta para decir No a decisiones que no tienen pies ni cabeza, pero cuestan miles de millones de dólares.

Rogelio Ramírez de la O llega a Hacienda después de una destacada trayectoria como consultor de temas económicos y financieros. Tiene una relación muy estrecha con López Obrador desde hace años y ha sido una figura clave para explicar lo que ocurre en México a personajes relevantes del mundo financiero de Estados Unidos. Su punto fuerte es precisamente la red de relaciones que ha construido con inversionistas y calificadoras desde su oficina en Boston. Uno de sus puntos débiles es su poca experiencia en el sector público. Ha tenido acceso directo a AMLO desde hace años y goza de la confianza y respeto presidencial, pero podemos poner los signos de interrogación cuando se trata de descifrar ¿cómo será su relación con todo el equipo de la 4T, sobre todo con las facciones más identificadas con la izquierda dura? Rogelio Ramírez de la O es un tecnócrata que simpatiza con AMLO y su proyecto político, pero está más cerca en la forma de pensar a José Antonio Meade que a Martí Batres, por ejemplo.

López Obrador sabe cómo piensa Rogelio Ramírez de la O y en su nombramiento hay un reconocimiento de la necesidad de mandar algunas señales de ortodoxia económica en un momento decisivo de su sexenio. Al próximo Secretario de Hacienda le corresponderá encabezar los trabajos de Reforma Fiscal y la elaboración del presupuesto 2022. En el camino deberá convencer a las agencias calificadoras que mantengan el grado de inversión para México y, muy probablemente, tendrá que involucrarse en el rescate de Pemex de una manera que no pudieron hacerlo Carlos Urzúa ni Arturo Herrera.

¿Tendrá el apoyo y respeto de AMLO? En el fondo, estamos hablando de permiso presidencial y capacidad para restaurar algunos de los superpoderes de Hacienda. Nadie piensa en una Vicepresidencia Imperial, pero sí en cosas más alcanzables como el poder decir No a proyectos tan absurdos como Dos Bocas.

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