Pandemia por coronavirus (Cobertura especial)

Perú: la otra elección clave del 6 de junio

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Luis Miguel GonzálezCaja Fuerte

En el aire está la continuidad de un modelo económico que trajo crecimiento económico y estabilidad durante los últimos 15 años, pero fue incapaz de reducir significativamente la pobreza o impulsar el desarrollo de las zonas rurales

México no es el único país que tendrá una jornada electoral con rayos y centellas el próximo domingo. En Perú se juega la Presidencia y mucho más: en la boleta estarán una candidata de extrema derecha y un candidato de extrema izquierda.

En el aire está la continuidad de un modelo económico que trajo crecimiento económico y estabilidad durante los últimos 15 años, pero fue incapaz de reducir significativamente la pobreza o impulsar el desarrollo de las zonas rurales.

Keiko Fujimori, de 46 años, busca por tercera vez convertirse en Presidenta. Ha perdido dos veces y ahora llega a la recta final en un empate técnico frente a un contrincante que llegó de otro mundo. Pedro Castillo, de 51 años, es un maestro rural que usa sombrero de campesino y nunca había participado en las grandes ligas de la política peruana. Su propuesta implica un giro de 180 grados. Habla de una reforma constitucional que otorgaría al Estado hasta 80% de las ganancias del sector minero y aboliría un sistema de pensiones individuales, parecido al que tiene México, Chile o Colombia.

Es un choque de dos mundos. Keiko Fujimori representa al Perú de las clases medias altas y altas. La versión urbana y globalizada de la nación andina. Tiene más de 1 millón de seguidores en redes sociales frente a menos de 80,000 de Pedro Castillo. Éste se ha convertido en el candidato del Perú rural y de los grupos menos favorecidos, habitantes de la periferia de las ciudades; de zonas campesinas, mineras y regiones asoladas por la violencia y extrema pobreza que lleva siglos.

Fujimori no era la candidata favorita de la elite peruana, pero el avance de Castillo les ha hecho cerrar filas en torno a la hija del expresidente encarcelado. Atrás quedaron los temores por el riesgo del autoritarismo y los señalamientos por corrupción que llevaron a Keiko a la cárcel. Ella parece el último bastión contra el avance de un candidato que sus detractores definen como comunista y él no se preocupa por desmentir. En Lima se pueden ver grandes anuncios preguntando: ¿Quieres vivir en Cuba? ¿Quieres que Perú sea como Venezuela?

Perú vive una crisis profunda y el proceso electoral no ha hecho sino hacerla más evidente. Fue uno de los cinco países que más creció en América Latina en la década pasada, pero ese crecimiento casi no llegó a la mitad más pobre de la población. Ha tenido una serie interminable de escándalos de corrupción que implicaron la destitución de dos presidentes en menos de un año. Es una inestabilidad política que refleja la desconfianza de la población hacia sus políticos, pero también la incapacidad de su clase política de llegar a acuerdos que impliquen más democracia, menos corrupción y un compromiso por la redistribución de la riqueza.

El manejo de la pandemia fue, quizá, la gota que derramó el vaso. Perú es el país del mundo que tuvo más muertes por cada 100,000 habitantes; la economía cayó más de 11% en 2020 y el número de personas en extrema pobreza pasó de 6.4 millones a 11 millones.

Pedro Castillo no tiene un programa económico sólido, ni tampoco se ha molestado en detallar su propuesta de política social, pero llega a sus posibles votantes a través de mensajes directos: No más pobres en un país rico. Los comentaristas peruanos lo comparan más con Evo Morales que con Hugo Chávez, en buena medida porque Perú es más un país minero que petrolero, con un fuerte componente indígena en su población.

¿Logrará Castillo derrotar a Fujimori? ¿Podrá llevar a cabo sus propuestas de cambio más radicales? En palabras del excongresista Sergio Tejada, hay una irrupción del mundo popular más postergado. El temor de los ricos peruanos a un triunfo del candidato de Perú Libre ha generado una salida de capitales en las últimas semanas y una depreciación moderada del Sol peruano frente al dólar. El hecho es que la elección está muy cerrada, según las encuestas, y lo más probable es que el resultado definitivo no se conocerá el próximo lunes. Estamos frente a un maestro rural que no tiene mucha experiencia política. Ganó notoriedad en el 2017, cuando fue uno de los líderes de una gran huelga que tomó el centro de Lima. Es una incógnita que mete incertidumbre frente a una conocida que no produce esperanza. ¿Conocen historias parecidas?

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