No, no se acabó el suspenso en el Banxico


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Enrique CamposLa Gran Depresión

Si hace unas semanas le hubieran pedido a los mercados que hicieran su quiniela ideal para reacomodar las titularidades de la Secretaría de Hacienda, del Banco de México (Banxico) y de paso de la candidatura priista a la Presidencia de la República, seguro que lo que hoy vemos sería la combinación ideal.

Si hace unas semanas le hubieran pedido a los mercados que hicieran su quiniela ideal para reacomodar las titularidades de la Secretaría de Hacienda, del Banco de México (Banxico) y de paso de la candidatura priista a la Presidencia de la República, seguro que lo que hoy vemos sería la combinación ideal.

Por aquello de guardar las formas políticas muchos se guardarán la euforia de ver a José Antonio Meade Kuribreña como posible próximo presidente de México. Pero el respaldo a José Antonio González Anaya se nota en las declaraciones y en las operaciones.

Y ahora la designación de Alejandro Díaz de León Carrillo como gobernador del Banco de México refrenda algo que es un valor en estos momentos para la política monetaria que es la continuidad.

El anonimato de las minutas de las reuniones para tomar decisiones de política monetaria de la Junta de Gobierno del Banco de México permite que hoy no haya reclamos para el nuevo gobernador del banco central respecto a algunas posturas asumidas durante esos cónclaves.

Pero al mismo tiempo impide tener una fotografía completa de la manera de pensar y de actuar de quien ahora dará la cara por el banco y de quien goza de un voto de calidad.

Y esto del voto reforzado del que goza el gobernador del Banxico es un hecho importante. Porque ahora mismo hay un número par de integrantes de la Junta de Gobierno con derecho a decidir. Son cuatro los que gracias a Pitágoras garantiza las posibilidades de empate en una votación, pero que gracias a la ley del Banco de México y el voto de calidad del gobernador anticipa siempre un resultado único.

La designación presidencial del nuevo gobernador del banco central no pasó por el Senado porque salió de las entrañas del banco. Pero esa decisión mantiene un lugar vacante, ya no de gobernador pero sí de subgobernador.

Así que no, no terminó el suspenso en Banco de México. Lo que sigue es la designación por parte del presidente Enrique Peña Nieto de un candidato a subgobernador del Banxico.

Mañana se queda incompleto el Banxico pero con gobernador y el temor de no pocos es que con la parálisis de nombramientos que provocan tanto el ejecutivo como el legislativo, podría irse retrasando esta designación.

A la congeladora legislativa que está llena hay que agregar el cálculo político que pudieran hacer desde el gobierno en caso de que requieran botes salvavidas tras las elecciones.

Por lo pronto los cuatro integrantes de la Junta de Gobierno del Banco de México que gozan de voz y voto deberán en menos de dos semanas decidir si suben o no la tasa de interés de referencia. Y más allá de los cálculos de que así habrá de suceder, la expectativa es cómo lo habrá de comunicar el nuevo gobernador.

Porque en el caso de la política monetaria el mensaje es tan importante como la decisión y de su correcta comunicación depende su éxito. Así que estamos realmente lejos de que el Banco de México haya dejado de ser una interrogante.