Minuto a Minuto

Internacional Japón va por impulsar su industria militar; abordará “nuevas formas de combate” con IA
El informe anual publicado por el Ministerio de Defensa japonés señala que la producción de equipos militares en el propio archipiélago es una parte "prácticamente integral de la propia capacidad de defensa"
Ciencia y Tecnología Ticketmaster cumple 35 años en México acelerando su transformación tecnológica
Ticketmaster apuesta por inteligencia artificial, analítica de datos y SafeTix para transformar la experiencia del entretenimiento en vivo
Internacional Los incendios se intensifican en noroeste de EE.UU.: Oregón rompe récord de área quemada
Oregón ha contabilizado más de mil 300 incendios en lo que va de año, cuando aún faltan tres meses de la temporada de incendios
Ciencia y Tecnología El primer mouse plegable que cabe en tu bolsillo
Logitech presentó Mobi Fold, su primer mouse plegable ultra portátil para trabajar desde cualquier lugar
Deportes ‘Vozinha’ firma contrato con Colo Colo
El contrato es de seis meses, con la posibilidad de renovación por doce más hasta 2027, por el que recibirá 30 mil dólares mensuales

Ha sido un volcán de memes, burlas y críticas el bailecito que organizó la gobernadora de Campeche por Morena Layda Sansores a propósito del acto de su primer informe de gobierno como mandataria de la entidad. Y se lo merece.

El caso es que además de la anécdota y la vergonzosa exposición que protagonizó, representa cosas más profundas que el ridículo  del que fue actriz principal la gobernadora de Campeche.

Se trata de una concepción de la política. Se trata de políticos autoritarios que creen que detentar el poder público les permite hacer lo que les plazca. Se trata de quienes no tienen en su ADN la dignidad del servicio público y la representación popular.

Se trata de que hoy en las gubernaturas hay quienes no entienden la representación y el gobierno como servicio sino como la satisfacción de una ambición personal y que creen que ostentar un cargo público debe usarse para construir la extensión de su poder más allá del periodo para el que fueron elegidos y qué hay que hacer hasta payasadas para supuestamente ser empáticos con los electores.

El bailecito de Layda Sansores es una vergüenza para el servicio público, el ejercicio de gobierno y la sociedad. Los mexicanos requieren honestidad, dignidad, mesura y servicio. No espectáculos lamentables y en los que se demuestra la pobreza política e intelectual de sus gobernantes.

Hay actos que desnudan a sus autores y el bailecito de Layda Sansores la muestra tal cual como una gobernadora entronizada por haberse beneficiado por haber brincado de un partido a otro para conseguir un cargo de poder para beneficiarse de este y faltarle al respeto a sus electores al ejercer el gobierno como si no tuviera la responsabilidad de representar con dignidad a todos los campechanos.

El bailecito lamentable es evidentemente también un acto de prepotencia de quien es sabedora que, como en los tiempos del priismo más rancio reeditado hoy por ella y Morena, quien detentaba una gubernatura podía hacer lo que quisiera… hasta el ridículo. Además de negocios al amparo del poder  público, obvio.

Porque están ya documentados los malos manejos de Layda Sansores como alcaldesa de la alcaldía Álvaro Obregón en la Ciudad de México con contratos a oscuros con los que fondeó su campaña a la gubernatura de Campeche y hasta ahí hay unas inservibles escaleras eléctricas como testimonio.

Qué triste el destino de Campeche con una gobernadora manchada con las marcas de la corrupción y del ridículo. En fin hay tiempos así.