Minuto a Minuto

Internacional EE.UU. incauta al petrolero Verónica en aguas del Caribe
Un equipo táctico de la Guardia Costera de EE.UU. llevó a cabo un abordaje y la incautación del buque cisterna Verónica en el Caribe
Internacional Llegan a Cuba militares heridos y muertos en ataques de EE.UU. a Venezuela
Autoridades de Cuba recibieron los restos de los militares muertos y a los combatientes que resultaron heridos durante los ataques de EE.UU. en Venezuela
Nacional Detienen a ‘el Cubano’, líder de célula afín al Cártel de Sinaloa
Daniel Alfredo N., 'el Cubano', es identificado como responsable de coordinar la distribución de droga sintética hacia EE.UU.
Nacional Defensa lleva ayuda humanitaria a Jamaica por el huracán Melissa
Dos aeronaves de la Fuerza Aérea Mexicana partieron rumbo a Jamaica para entregar ayuda humanitaria tras las afectaciones por el huracán Melissa
Nacional Propuesta de Reforma Electoral “le va a gustar a todos”: Sheinbaum
La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que su propuesta de Reforma Electoral respetará la autonomía del INE

Dice Montaigne: “La premeditación de la muerte es la premeditación de la libertad”. Es el epígrafe que Carlos Fuentes puso al inicio de La muerte de Artemio Cruz. Nunca he entendido bien estas palabras. Están en el ensayo 19, que lleva por título “Filosofar es aprender a morir”.

El pasaje completo dice así:

“Es incierto dónde nos espera la muerte; esperémosla por todas partes. La premeditación de la muerte es premeditación de la libertad. Quien ha aprendido a morir ha desaprendido a servir. La vida nada tiene de malo para aquel que ha entendido bien que la privación de la vida no es un mal. Saber morir nos libera de toda sujeción y constricción”.

Quien no piensa en su muerte y la acepta cada día, parece decir Montaigne, nunca ve de frente lo que le espera, nunca es libre de su miedo a morir.

No lo sé, tiendo a creer que no. Dice el propio Montaigne, en el mismo ensayo, que “la persecución de una cosa participa de la calidad de la cosa perseguida”: hay placer en los trabajos que impone la conquista del placer.

¿Cómo puede desprenderse de la cavilación sobre la muerte otra cosa que la melancolía de la muerte? Quien piensa sin cesar que morirá, ¿no se vuelve esclavo doble de su muerte?

Desde que murieron mis padres me despierto todos los días pensando que moriré. Ese pensamiento no me libera, me entristece.

Es verdad que la repetición de esta condena la vuelve cada vez menos temible: más familiar. El miedo al escándalo de la propia muerte va transformándose en un temor difuso a la enfermedad o la vejez: a la enfermedad dolorosa, a la vejez inerme.

Creo que en Virgilio hay otra vía de liberación frente a la muerte. La vía de la inconciencia, de la impremeditación. El cobarde muere muchas veces, dice Virgilio, el valiente solo una.

Es decir, que quien no teme a la muerte no piensa en ella cada día, no premedita largamente su muerte, y es más libre para vivir lo que le queda.

Antípodas de Montaigne: la negación ciega de la muerte es la condición subyacente de la alegría y la libertad de vivir.

[email protected]