En México, la leña es el tercer combustible más utilizado en la vida doméstica. Está presente en 10% de los hogares, esto es en 3.5 millones de viviendas. Hablar del uso de leña como combustible nos remite a principios del siglo pasado, pero sigue siendo un protagonista en la tercer década del tercer milenio.

La leña sirve para dejar claro que México llega a la COP26 en Glasgow con retos del siglo XXI, pero también con asuntos no resueltos del siglo XIX. Hablamos de transición energética y asumimos que tiene que ver con el paso de hidrocarburos a renovables, pero todavía tenemos que resolver la colocación del punto final a la leña y el carbón.

La delegación mexicana que asiste a Escocia llega con muy poco que presumir en materia de combate y mitigación al cambio climático. México es uno de los 15 mayores emisores de gases efecto invernadero y uno de los 12 países más vulnerables a los efectos del cambio climático. A pesar de esto, es notable la ausencia de un esfuerzo proporcional a nuestra importancia y nuestra vulnerabilidad.

¿Será México capaz de cumplir con sus compromisos en materia de reducción de emisiones? En París, en 2015, nos comprometimos a bajar para el 2030 en 22% los gases de efecto invernadero y en 51% la eliminación de carbono negro. De entonces a la fecha han pasado muchas cosas que han hecho crecer la conciencia de los riesgos asociados al cambio climático: hemos vivido sequías en el norte, inundaciones en las costas, incendios en los bosques y se ha agudizado el estrés hídrico que padecemos. En sentido contrario, hemos visto como desapareció el Fondo para el Cambio Climático y se reduce el presupuesto dedicado a rubros medioambientales. En sentido contrario a las tendencias mundiales, el programa sectorial de energía 2020-2024 apuesta con entusiasmo por los combustibles fósiles. La CFE ha incrementado su consumo de combustóleo y carbón para producir electricidad. Pemex refuerza su apuesta por las energías fósiles. No ha dado un solo paso para convertirse en una empresa relevante en renovables, algo que están haciendo las mayores petroleras del mundo.

La delegación mexicana en Escocia está encabezada por dos mujeres, la subsecretaria de Relaciones Exteriores, Martha Delgado y la secretaria de Semarnat, María Luisa Albores. A ellas les tocará dar a conocer la posición oficial de nuestro país. No la tienen fácil porque van con las manos vacías a un evento en el que casi todos los países de referencia estarán anunciando mayores compromisos en materia de reducción de emisiones. Estados Unidos está de regreso, después de cuatro años de indiferencia y/o hostilidad al tema medioambiental con Trump. China ha dejado de poner pretextos y ahora aspira a ser el líder mundial en economía verde. Europa mantiene y refuerza su compromiso para lograr emisiones cero en el 2050, pero queda claro que hay una resistencia creciente de países como Polonia.

La estrategia del gobierno mexicano en Glasgow se enfocará en evitar que se hable de la política energética actual y en tratar de avivar la discusión sobre los apoyos financieros de los países desarrollados al resto del mundo. Estos recursos permitirían intensificar los esfuerzos de mitigación de los efectos del cambio climático y acelerar la reducción de emisiones. Si hubiera apoyos internacionales, dijo el canciller Ebrard, México podría reducir hasta 36% sus emisiones de gases de efecto invernadero y hasta 75% las de carbono.

¿Podrá México evitar los cuestionamientos sobre el impacto medioambiental de nuestra política energética… Podrá conseguir recursos internacionales? Se ve complicado, pero con la administración Biden nunca se sabe. Hace una semana, respaldaba Sembrando Vida y en esta semana da a conocer un documento del Departamento de Energía. En él se advierte sobre el incremento de emisiones de hasta 65% en gases que tendría la reforma eléctrica que México prepara. ¿Crecerá la presión de Estados Unidos sobre México en medio ambiente? ¿Cómo reaccionará AMLO… Podrá el bombero Ebrard con esta nueva encomienda?