Esta crisis no ha terminado, tiene más vidas que un gato

luis-miguel-gonzalez1

Luis Miguel GonzálezCaja Fuerte

La crisis y la recuperación están mal repartidas. George B. Shaw lo dijo con más gracia que ninguno: la estadística es una ciencia que demuestra que si mi vecino tiene dos coches y yo ninguno, los dos tenemos uno

Una crisis económica es un animal que tiene mas vidas que un gato y, además, no se acaba por decreto. La recuperación, por su parte, es una bestia de naturaleza esquiva. No se puede decir que está enfrente de nosotros sólo porque alguien lo dice, aunque tenga uno o dos buenos datos en una tabla estadística.

La crisis económica no ha terminado. Los números de empleos en el IMSS hablan del vaso medio lleno. Entre enero y abril se registraron 296,751 nuevos empleos formales en el instituto. Son números positivos, pero no extraordinarios. Además, el Inegi nos obliga a mirar el vaso medio vacío. Entre marzo y abril de este año, 106,000 personas decidieron cerrar sus negocios. En el primer Trimestre del 2021 continuó el cierre masivo de fuentes de trabajo, a un ritmo de 1,177 por día.

El dato es demoledor, aunque se haya reducido el ritmo de cierre de los negocios. En el 2020 cerraron 1 millón 10,000 negocios, esto quiere decir un promedio de 2,767 por día. Más allá de los grandes números, vale la pena hacer un acercamiento al por qué de los cierres, según los propietarios. Alrededor del 60% lo atribuyen a bajas ventas o exceso de competencia. Otras causas citadas con menos frecuencia incluyen exceso de deudas, incremento de la renta en los locales y cuentas no cobradas a los clientes.

El dato de cierre de negocios se da a conocer el mismo día que nos enteramos que el Indicador Oportuno de la Actividad Económica registra una tasa de crecimiento de más de 20% para el mes de abril del 2021. Es la mayor alza mensual en nuestra historia económica moderna, pero no hay que echar las campanas al vuelo. La referencia es el mismo mes del año pasado, cuando tuvimos una caída de 19.7%, también la mayor de nuestra historia.

La crisis y la recuperación están mal repartidas. George B. Shaw lo dijo con más gracia que ninguno: la estadística es una ciencia que demuestra que si mi vecino tiene dos coches y yo ninguno, los dos tenemos uno.

La crisis no ha terminado porque cientos de miles de personas que perdieron su empleo no lo han recuperado. En el primer Trimestre del 2020 había 55 millones de personas trabajando en México, en el mismo periodo del 2021, este número se ha reducido en alrededor de 1 millón 629,000 personas. De las personas que perdieron su empleo y no lo recuperaron, más del 80% son mujeres.

Esto nos recuerda que la cancha no es pareja en el mercado laboral. Las empresas despiden más a las mujeres que a los hombres y las recontratan menos. Adicionalmente, hay que considerar factores que están más allá de la relación empresa-trabajadores. La pandemia puso en evidencia un problema “cultural” donde el trabajo doméstico está mal repartido. Las mujeres están obligadas a hacerse cargo de las tareas del hogar, las ordinarias y las extraordinarias. Ellas se hicieron cargo del cuidado de los hijos y sacrificaron su empleo. Esto ocurrió en la inmensa mayoría de los hogares mexicanos y provocó un retroceso de 15 años en la participación de las mujeres en actividades económicas remuneradas, según explicó el IMCO en un excelente trabajo.

La crisis del 2020 ha dejado cicatrices que están en la cara del 2021. Al cierre de empresas y la pérdida de empleos, hay que sumarle la pobreza laboral. En esta categoría caben las personas que no pueden comprar una canasta básica con sus ingresos. Eran 35.6% de la población ocupada en el primer Trimestre del 2020. Ahora es 39.6%, de acuerdo al Coneval, la institución encargada de medir la pobreza y evaluar las políticas sociales del Gobierno. Esto ocurrió por la combinación de dos factores: la reducción del ingreso de los trabajadores y el incremento de los precios de la canasta básica. La inflación está de regreso, mientras que los bajos ingresos no se han ido. El ingreso mensual promedio para un hombre es de 4,787 pesos mensuales; para una mujer 3,930 pesos. La diferencia por cuestiones de género es 21 por ciento. Es un escándalo, pero hay algo peor: el ingreso promedio mensual promedio para un trabajador indígena es de 2,173 pesos. Sin comentarios.

Menú de accesibilidad