¿Es Litiomex la mejor solución para el litio mexicano?

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Luis Miguel GonzálezCaja Fuerte

El interés por el litio es creciente y su precio lo refleja. Una tonelada valía 6,124 dólares en diciembre de 2020 y hoy vale 25,924 dólares

La reforma eléctrica propuesta por AMLO tiene muchas cosas absurdas y riesgosas para México, pero la propuesta para el litio merece revisarse con atención. El litio está llamado a ser una de las materias primas más importantes en el siglo 21 y México tiene las novenas reservas más importantes del mundo. ¿Cuál es la mejor estrategia nacional para aprovechar esta riqueza mineral? López Obrador piensa que tiene que ser un bien propiedad del Estado mexicano. Habría que valorar los pros y contras de esta propuesta.

¿Debería participar el sector privado en el desarrollo de una industria del litio en México? Este mineral es clave para la producción de las baterías que están en los coches eléctricos, los teléfonos celulares y las computadoras. De manera simbólica es también fundamental para la industria farmacéutica en la elaboración de tratamientos de trastornos bipolares.

El interés por el litio es creciente y su precio lo refleja. Una tonelada valía 6,124 dólares en diciembre de 2020 y hoy vale 25,924 dólares. La demanda por litio ha alcanzado un punto de quiebre similar al que tuvo el petróleo a principios del siglo XX, argumenta Lukas Bednarski, autor de Lithium uno de los libros de referencia sobre el tema. La demanda por petróleo despegó a la par del crecimiento del mercado de los automóviles en las tres primeras décadas del siglo pasado. Ahora es el momento del litio.

Los vehículos eléctricos (EV) requieren baterías de litio y todos los fabricantes de vehículos están intensificando su apuesta por ellos. La demanda de litio se multiplicará por cuatro en la presente década, en respuesta a la transformación del mundo de la movilidad. Los reflectores con frecuencia apuntan a Tesla, productor de autos y baterías, pero el escenario está llenándose de jugadores. Tenemos a todos los tradicionales y muchísimos nuevos, la mayoría en China. En ese país está el mayor mercado mundial de autos y también está la mayor política pública de promoción de los vehículos eléctricos. En el contexto de la rivalidad con China, no es casual que el gobierno de Estados Unidos esté anunciando un gigantesco plan de impulso a los EV.

Los fabricantes privados están pisando el acelerador. Volkswagen, el mayor fabricante de autos del mundo, lanzará 30 modelos impulsados por baterías de litio en el 2025. GM y Ford han acortado sus tiempos de transición y antes de que termine la década habrán hecho una transformación radical. Algo parecido está pasando con los fabricantes japoneses, como Toyota y Nissan; los productores de alta gama Mercedes y BMW. Los autos serán cada vez más plataformas tecnológicas, usuarios intensivos de baterías hechas con litio.

¿Qué están haciendo otros países con su litio? La mayor cantidad de este mineral está en el llamado triángulo de litio, que comparten Bolivia, Chile y Argentina. Bolivia optó por una gran empresa estatal, mientras que Argentina y Chile han abierto la puerta a los privados.

Estados Unidos, Australia y China completan el top 6 de reservas en el mundo. En ellos predominan las empresas privadas, pero existe una estrategia nacional donde la geopolítica tiene un peso enorme. China y Estados Unidos son los mayores consumidores del mundo y están obsesionados con garantizar el abasto de largo plazo. Son jugadores relevantes en la minería de litio y las industrias que lo procesan en todo el mundo.

México tiene una decena de grandes yacimientos de litio, pero no tiene una producción relevante. Las concesiones están en manos de empresas extranjeras. López Obrador apuesta por sustituir a las empresas privadas extranjeras por una empresa pública, que quizá se llamaría Litiomex. ¿Es lo mejor que podemos hacer?

Contar con yacimientos es importante, pero no basta. Es una industria intensiva en tecnología y requiere capital humano muy calificado en geología, minería, metalurgia y química. El reto es formar una industria que empiece en el mineral y culmine con las baterías de litio o con productos como el carbonato de litio o el hidróxido de litio. Un riesgo es no explotar eficientemente la riqueza natural. Bolivia lleva una década hablando del boom del litio que vendrá… Pero ese boom no llega. Los ecologistas advierten de los riesgos que implica la explotación descuidada del litio. Es un metal altamente contaminante, que puede ser peligroso para la salud humana y para el medio ambiente. Pase lo que pase con la contrarreforma eléctrica, la pregunta vale: ¿Cuál es la mejor estrategia nacional para el litio?

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