La tentación de hacer predicciones persiste, a pesar de que vivimos un momento en el que casi todo es impredecible. El 2022 será el año 3 del covid y el año 4 de AMLO. Ambos son impredecibles, el virus y el presidente. Tan difíciles de predecir como la política de Estados Unidos, porque nadie puede asegurar que sabía que Biden se derrumbaría antes de su primer aniversario. Tan complicados de leer como el próximo paso de China y el desenlace del combate entre las grandes tecnológicas y los reguladores que tratan de domarlas. En 2022, Xi Jinping cumple nueve años como presidente de China y Facebook celebrará su aniversario 18. El chino quiere derrocar a Estados Unidos. Zuckerberg, nada más, fundar el metaverso.

En 2022, inflación y migración ocuparán titulares, añadirán incertidumbre a un mundo que ya parecía lleno de signos de interrogación. ¿Cuándo empezará a bajar la inflación… qué cicatrices dejará su paso?

En México, la presión inflacionaria coincide con el cambio de guardia en el Banco de México. Tenemos una banquera central, sin experiencia en política monetaria, la duda no es tanto si Victoria Rodríguez Ceja será Halcón o Paloma. Mas bien, ¿será capaz de mantener la autonomía del Banco Central y decirle no al presidente, cuando sea necesario?

Tendremos alzas de tasas de interés y problemas para alcanzar las metas de crecimiento económico. El alza de precios en los alimentos implica un riesgo político. La última vez que los alimentos tuvieron incrementos como los de ahora, se produjo la primavera árabe. Fueron unos meses de esperanza y largos años de inestabilidad y fundamentalismo. Nadie dice que esta vez la inflación volverá a causar movilizaciones en el mundo árabe. La cuestión es dónde y cuándo.

La inflación traerá tres alzas de tasas de interés en Estados Unidos. Esto podría detonar una crisis en un país emergente. Así ha sido, cada vez que la Fed ha comenzado un ciclo de alzas, ¿recuerdan la crisis del Tequila? Fue precedida por los movimientos de la Fed en 1994. No se asusten, los candidatos más lógicos son cinco y no está México entre ellos. Según Bloomberg son Argentina, Sudáfrica, Turquía, Egipto y Brasil.

La migración será el tema principal en la relación México-Estados Unidos. Estará en el centro del debate de las elecciones intermedias de los vecinos del Norte y le hará perder votos a los candidatos demócratas. Se mantendrá la presión para que el gobierno mexicano siga trabajando como muro de contención de los migrantes. En un momento en que es difícil hacer predicciones, aquí va una segura: se gastarán cientos o miles de millones en medidas de seguridad para frenar los migrantes. Se dedicarán migajas a los programas de desarrollo en los lugares de origen de los migrantes: Honduras, Haití, El Salvador, Guatemala, Venezuela.

El mundo entero hablará de energía en 2022. Están los compromisos contra el cambio climático, que obligan a Gobiernos a reducir las emisiones de los Gases de Efecto Invernadero. Está, como novedad, algo que en inglés se llama Greenflation. Es el impacto inflacionario de algunas medidas de transición hacia un mundo menos contaminante. Los incrementos en el costo de la electricidad y el gas natural han generado tensión en Europa en el 2021 y es difícil saber qué pasará en el año próximo. La energía es un tema de época. México participará en la conversación, pero con una agenda retro. Está la contrarreforma eléctrica y el reforzamiento de la apuesta por Pemex. Son apuestas de alto riesgo, pueden resultar muy caras pero la señal, hasta ahora, es de que no habrá cambios. ¿Habrá choque de trenes?

¿Será el año en que pongamos punto final al covid? Tenemos vacunas y vendrán versiones mejoradas. Habrá hasta una vacuna “mexicana”, llamada Patria. Ya viene una píldora y seguirán las investigaciones médicas en espera de atajar las nuevas variantes del virus. El problema es que crece el abismo entre los países ricos y los más pobres. La OMS advierte que la estrategia de los refuerzos en los países ricos no servirá para poner punto final a la pandemia, porque entre los no vacunados y en los países pobres podrán surgir variantes más letales del virus. En México, enfrentamos a Ómicron de un modo parecido a como recibimos el covid en marzo.