¿Cuánto afectará a Rusia la decisión de Biden sobre el petróleo y el gas ruso? El presidente de Estados Unidos firmó una orden ejecutiva para prohibir la importación de petróleo, gas natural y carbón. La medida incluye la prohibición de nuevas inversiones estadounidenses en el sector energético ruso y prohíbe a los ciudadanos de Estados Unidos participar en inversiones de terceros en Rusia.

Se trata de un sector que provee 36% de los ingresos del gobierno ruso. En 2021 generó 9.1 billones de rublos, 119,000 millones de dólares. Los meses previos a la invasión produjo recursos por más de 600 millones de dólares diarios.

El sector energético ruso es enorme y la decisión de aislarlo parece un golpe letal, ¿verdad? En la práctica, la orden ejecutiva de Biden es todo, menos una bala de plata. Es mucho menos relevante que los anuncios relacionados con el sector financiero de la semana pasada. Estados Unidos compra 672,000 barriles diarios de petróleo y productos petroleros de Rusia. Esta cantidad es equivalente a 12% de las exportaciones de Rusia. Puede encontrar lugar en otros mercados, como China o India.

El cierre del mercado estadounidense no será suficiente para estrangular “esa arteria de la economía rusa”, entre otras cosas porque los socios de Estados Unidos en las sanciones económicas no están listos para sumarse a esta medida. La Unión Europea ofrece apoyo moral, pero reconoce que tiene un margen de maniobra muy limitado en el corto plazo, esto quiere decir todo el 2022. Gran Bretaña está más deseoso de probar que es el gran aliado de Estados Unidos, pero tampoco puede cerrar inmediatamente la puerta a los energéticos rusos. Promete bajar las compras a lo largo del año en curso.

Estados Unidos produce 10 veces más petróleo que toda Europa y por eso puede ser más contundente. De cualquier modo, su “contundencia” tiene efectos muy limitados para disuadir a Rusia, entre otras cosas porque la condición número uno de las sanciones económicas para funcionar es que estas sean generalizadas y sostenibles. No será así. En este contexto, vale la pena comparar con las medidas financieras decretadas la semana pasada.

La exclusión de la banca rusa del sistema SWIFT sí asfixia a la economía rusa porque es una ofensiva coordinada por todos los países socios de este sistema, tres cuartas partes del PIB mundial. Complica las operaciones de cobros y pagos relacionados con las importaciones o exportaciones rusas. Algo similar ocurre con el congelamiento de los fondos del banco central ruso. El gobierno de Putin no podrá disponer de la mitad de las enormes reservas de divisas, aquellas que están en el extranjero. Son alrededor de 320,000 millones de dólares los que le están quitando a Putin.

La decisión de Joe Biden es importante, sobre todo en términos simbólicos, porque mantiene esta dinámica de novela por entregas. Cada día, hay un anuncio de nuevas sanciones contra Rusia, de más empresas que se suman al plan de aislamiento económico de Rusia. Ayer 8 de marzo, fue la cadena de comida rápida Mc Donald’s, entre otros.

Hay que leer también el mensaje “energético” del presidente estadounidense en el contexto de la batalla que libra con la oposición republicana. Estos habían criticado que, en las sanciones, se dejara intacto el sector de petróleo y gas ruso. Para Biden, es una oportunidad de contestar a esas críticas, aparecer como un líder fuerte en medio del conflicto y relanzar su agenda energética. Anuncia que habrá medidas para evitar que los precios de la gasolina sigan subiendo en Estados Unidos e insiste en la necesidad de avanzar en la transición energética, para reducir la dependencia de las energías fósiles y darle soberanía a Estados Unidos frente a los países que producen petróleo y gas, por ejemplo, Arabia Saudita. Propone mirar a mediano y largo plazo.

¿Qué efecto tendrá la decisión de Biden? Habrá que atender diferentes escenarios: Puede acercar más a Rusia con China o reforzar el papel de Xi Jinping como jugador clave. Es probable que permita una “reconciliación” estadounidense con Irán y Venezuela, al facilitarles el regreso a los mercados como sustitutos de Rusia. Quizá le permita ganar terreno en su propio país y aparecer más líder que antes de la Guerra. Mucho de esto dependerá de lo que pase en los mercados. ¿Bajará el precio del petróleo o seguirá en el cielo, dañando los pronósticos del 2022 y más allá?