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Los gringos desde cerca y desde lejos

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Héctor Aguilar CamínDía con día

Nadie más consciente, ni más desafiante, que Castañeda ante este linaje. Las primeras líneas de su libro dicen: “Los extranjeros han escrito sobre Estados Unidos desde su fundación. Ahora me toca a mí”

Circula ya el último libro de Jorge G. Castañeda: Estados Unidos: desde la intimidad y a la distancia (Debate, 2020).

Entre los ambiciosos libros que ha escrito Castañeda, digamos su historia crítica del Che Guevara: La vida en rojo, del presidencialismo mexicano: La herencia, o sus memorias precoces: Amarres perros, éste es quizá el más ambicioso.

Su título en inglés, America through foreign eyes, dice con precisión el propósito del libro y la ilustre tradición en que se inserta. No es la visión de un mexicano sobre las relaciones de su país con Estados Unidos. No es tampoco un libro de política internacional sobre el papel de Estados Unidos en el mundo.

Es algo más ambicioso y más preciso: es el intento de ver a Estados Unidos desde dentro, por un autor que no es estadunidense, pero que tiene suficientes credenciales de conocimiento personal e intelectual de ese país como para intentar una visión distinta, cercana pero distante, familiar pero extranjera, del país más conocido y más desconocido del mundo.

La lista de autores que han intentado en la historia lo que Jorge Castañeda se propone en este libro es tan célebre como intimidante: Alexis de Tocqueville, Charles Dickens, Rudyard Kipling, Werner Sombart, Thomas Mann, Gunnar Myrdal, George Santayana, Jean Paul Sartre, Claude Levy Strauss, V.S. Naipaul , Jean Braudillard, Geert Mak, Regis Debray, Karl Ove Knaughsgärd.

Nadie más consciente, ni más desafiante, que Castañeda ante este linaje. Las primeras líneas de su libro dicen: “Los extranjeros han escrito sobre Estados Unidos desde su fundación. Ahora me toca a mí”.

La pregunta es obvia: ¿Hay espacio en tal sucesión de exploradores para decir algo original sobre eso que Castañeda llama, con el matiz conceptual adecuado, creo yo, “la civilización estadunidense”?

¿Hay algo que añadir a lo ya dicho, algo que induzca a los gringos a verse de otro modo, frente la mirada que los mide, a la vez, “desde la intimidad y a la distancia”?

Creo que sí, creo que hay algo que añadir, algo de lo que hablaré en otra columna, algo de increíble pertinencia para el momento político de aquel país, y para la sombra larga que su curso proyecta sobre el mundo.

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