La atención de los mercados esta semana estará concentrada en el cuarto anuncio del año de política monetaria por parte de la Fed que se dará a conocer mañana.

La mayoría de los observadores y el mercado tienen descontado un aumento en la tasa de fondeo por tercera reunión consecutiva.

Asimismo, los especialistas anticipan que el incremento será de medio punto, aunque después de la publicación del dato de inflación de mayo, la semana pasada, el mercado comenzó a asignar una creciente probabilidad a un incremento de tres cuartos de punto.

La inflación general al cierre de mayo alcanzó 8.6% –su nivel más alto en 40 años– mientras que la subyacente se ubicó en 6.0 por ciento.

Los datos de inflación por arriba de lo esperado han alimentado la posibilidad de un incremento de tres cuartos de punto. Sin embargo, lo más probable es que la Fed opte por el incremento de medio punto, pero adoptando un tono más restrictivo en su comunicado.

La decisión estará acompañada de una actualización a los estimados de las principales variables macroeconómicas y la publicación de la gráfica de puntos (dot plot) que incorpora las expectativas de los miembros del Comité de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés), y de los presidentes regionales de la Fed, con respecto a la tasa de fondeo.

Los especialistas anticipan que la Fed volverá a revisar al alza sus pronósticos de inflación para lo que resta del año y para el 2023; y por lo tanto el mercado estará muy atento a la trayectoria de convergencia estimada por la Fed para que la inflación subyacente alcance la meta de 2 por ciento.

En la última publicación de estimados macroeconómicos, en marzo, la Fed revisó sus estimados de inflación subyacente de 2.7 a 4.1% para el 2022 y de 2.3 a 2.6% para el 2023.

Tomando en cuenta las lecturas más recientes de la inflación, queda claro que la inflación tardará más tiempo en converger a la meta de la Fed.

El mercado también estará atento a cualquier revisión a los estimados de crecimiento económico considerando que la última publicación de estimados macroeconómicos incorporó una reducción considerable para el 2022 –de 4.0 a 2.8%– mientras que el estimado para el 2023 se mantuvo en 2.2 por ciento.

Desde entonces, la Fed ha mantenido un mensaje de que la economía se encuentra en buen estado, lejos de una recesión, y lista para absorber el retiro de los estímulos monetarios. Sin embargo, el mercado está cada vez más preocupado de que la Fed está detrás de la curva y que tendrá que actuar de manera más decisiva, lo cual podría contribuir a detonar una recesión.

En cuanto al dot plot, se espera que los miembros del FOMC revisen la trayectoria esperada de alzas en la tasa de fondeo, adelantando gran parte de los incrementos que se tenían contemplados para el 2023 hacia este año.

En el dot plot publicado en marzo, la mediana de estimados para la tasa de fondeo a la conclusión del 2022 se había revisado de 0.9 a 1.9%, mientras que la del 2023 reflejaba la expectativa de cuatro incrementos adicionales para dejar la tasa en 2.8% al cierre de ese año.

En esta ocasión, lo más probable es la expectativa para el cierre de este año para la tasa de fondeo aumente de 1.9% a por lo menos 2.8% para ser consistente con el mensaje de la Fed de elevar la tasa en medio punto tanto en esta reunión como en la de julio para después llevar a cabo incrementos de un cuarto de punto en las reuniones de septiembre, octubre y noviembre.

Otro punto muy importante para el mercado será si la Fed introduce algún cambio a su programa de retiro de liquidez anunciado en la reunión de política monetaria de mayo y que comenzó el 1 de junio con el retiro mensual de 47,500 millones de dólares y que está programado para aumentar a 90,000 millones a partir de septiembre.

De mantenerse este ritmo, la Fed estaría reduciendo su balance en aproximadamente un billón de dólares en los próximos 12 meses, equivalente a 11% del tamaño de su balance.