El último conflicto geopolítico que tuvo un impacto profundo y prolongado en los mercados y la economía global fue la guerra en Medio Oriente de 1973.

El 6 de octubre de 1973 estalló la Guerra de Yom Kippur cuando una coalición de países árabes lanzó un ataque sorpresa a territorios del Golán y la península del Sinaí ocupados por Israel desde 1967. El objetivo primordial de los países árabes, encabezados por Egipto y Siria, era obtener el control de la costa este del Canal de Suez para después negociar el retorno de la península del Sinaí a manos árabes.

Israel contaba con el apoyo de Estados Unidos y Europa mientras que los países árabes recibían respaldo de la Unión Soviética. La guerra duró apenas 13 días y concluyó el 25 de octubre con una victoria israelí. Sin embargo, el conflicto tuvo repercusiones duraderas para la economía global y los mercados.

Como represalia al apoyo estadounidense a Israel, el 19 de octubre de 1973 los 12 países árabes miembros de la OPEP decidieron implementar un embargo petrolero, recortando sus niveles de producción y limitando sus exportaciones a Estados Unidos y otros países. Durante los siguientes seis meses, el precio del petróleo se cuadruplicó, pasando de 3.62 dólares por barril a 15.50.

En aquel entonces, Estados Unidos tenía una dependencia muy importante del petróleo importado y su economía fue muy vulnerable al embargo árabe. El choque de oferta generado por el embargo petrolero coincidió con una devaluación del dólar después del abandono del patrón oro.

Adicionalmente, el embargo también coincidió con un periodo de condiciones climáticas adversas en EU y el resto del mundo que generó un alza en los precios de los alimentos. El componente de alimentos del Índice de Precios al Consumidor pasó de registrar una inflación de 5% en 1972 a 20% en 1973 y 12% en 1974.

Por si fuera poco, en 1974 se eliminaron una serie de controles de precios temporales impuestos por el gobierno de Richard Nixon entre 1971 y 1974. Como consecuencia, la inflación en EU pasó de 3.4% en 1972 a 12.2% en 1974.

En este contexto, la Fed optó por restringir la oferta monetaria, llevando la tasa de interés de referencia de 3.3% en febrero de 1972 a 13% en julio de 1974. La combinación del choque de precios, el alza en las tasas de interés y una política fiscal restrictiva detonaron una recesión que duró dos años.

El crecimiento del PIB pasó de 5.6% en 1973 a -0.5% en 1974 y -0.2% en 1975. Como consecuencia, el S&P 500 perdió 50% de su valor entre el inicio de 1973 y septiembre de 1974.

Aunque el S&P comenzó a subir en octubre de 1974 y para finales de 1976 se ubicaba a tan solo 10% del nivel de principios de 1973, la segunda mitad de la década trajo otra recesión y el S&P 500 no alcanzaría su nivel de principios de 1973 hasta mediados de 1980.

Esta historia tiene muchas similitudes con la crisis que estamos viviendo actualmente: choques de oferta en los mercados de energéticos y alimentos; inflación al alza, una Fed por embarcarse en un ciclo de alzas; el retiro de estímulos fiscales, y endurecimiento de condiciones financieras en los mercados.

Sin embargo, también hay diferencias importantes: EU es hoy el segundo productor de petróleo más grande del mundo y el primer productor de gas natural, lo cual le ha dado independencia energética. Asimismo, la globalización y el cambio tecnológico juegan un papel importante en la contención de la inflación a largo plazo.

Adicionalmente, el crecimiento económico, impulsado por la reapertura y por los estímulos monetarios y fiscales de los últimos dos años han dado bases sólidas a la recuperación.

Finalmente, las autoridades fiscales y monetarias tienen hoy una visión más clara del impacto de aplicar políticas económicas procíclicas y aunque no gozan de un amplio margen de maniobra, podríamos esperar respuestas de política fiscal y monetaria en el mundo desarrollado para evitar una recesión.

Desafortunadamente, los países emergentes no se encuentran en la misma situación.