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Cuando compras un boleto de cine por tu teléfono seguramente recibes un código de barras u otro formato parecido que será escaneado para solo preocuparte en llegar directo a la sala y disfrutar de tu película.

Hacemos pagos y reservaciones desde el móvil o la computadora, pero pocas veces somos capaces de dominar estos para concretar el servicio por el que pagamos. Siento que aunque ya hemos dado pasos agigantados en la compra y reservaciones en línea, aún falta entender y manejar la logística de forma correcta.

Justo hace unos día estaba listo para entrar a la sala de abordar y tomar un vuelo para el que me preparé haciendo mi check-in por Internet, mi maleta con todo lo no necesario para no documentar y el tiempo exacto para llegar al avión y así antes disfrutar de una comida sin prisas. Oh sorpresa, no está listo el escáner de entrada a seguridad para leer un código desde mi teléfono, “vaya a que le impriman el boleto, es imposible leerlo”. Si bien no tuve que hacer cola como si fuera a documentar, si tuve que salir de seguridad y caminar, perdón correr, al mostrador más cercano y volver al caminito antes recorrido con un poco de estrés dentro de mi.

No es una queja, simplemente es un ejemplo de como aún no estamos bien preparados para terminar lo que una compra en línea comienza, y esto me hace entender como aún estamos renuentes al de tecnología de servicios.

La idea no es depender de un dispositivo móvil para todo, pero sí sería una muy buena idea sacar provecho y dejar de imprimir tanto recibo, pase de abordar, confirmación de alguna reserva y uno que otro boleto de cine. Me refiero a un mundo de logística paperless. Justo para este tipo de casos nuestros iPhone’s cuentan con una app llamada Passbook, no estaría de más que empresas de servicios y usuarios conociéramos su utilidad y las aplicaciones similares para otros dispositivos como Android y Windows.