“Un gobernante populista tiene un objetivo único y principal: perpetuarse en el ejercicio del poder para enriquecerse a costa del erario público, pero haciéndole creer hipócritamente al pueblo que lo ha elegido, que su principal preocupación es verlo feliz.

Para construir ese imperio de corrupción, el populista necesita tres ingredientes fundamentales: pobreza, ignorancia y fanatismo.”

El populista interfiere en los datos para hacer creer que los pobres son menos pobres y sobre todo que son la razón principal para que el gobernante despierte, trabaje y prepare cada discurso frente al micrófono.

Discursos que empoderan la división de clases y de la sociedad entera. Todo se resume en los que están con ellos y los que no, los que tienen dinero y los que no, aunque en medio están también la mayor parte de su equipo de trabajo que finge ser austero con vida de ricos. La hipocresía entre lo que dicen y cómo viven en realidad.

Quienes portan relojes de más de 100 mil pesos, o compran un simple café que cuesta quizá lo que gana un obrero en un solo día. Esos que apoyan el discurso de “al pueblo no se le miente” pero haciéndolo a diario, sin siquiera visitar a los más pobres para ayudarlos directamente con recursos económicos, comida o ropa, o sin aceptar que hay gente muriendo por falta de medicamentos o por carencias de salud.

En la foto que toma el fotoperiodista Mario Guzmán en la plancha del Zócalo de la Ciudad de México, mientras el presidente Andrés Manuel ofrecía su cuarto informe de Gobierno, de manera agitada y acelerada después de su enojo y molestia ante una marcha totalmente ciudadana que congregó a cientos de miles de personas en todo el país.

¿Por qué el hombre de guayabera blanca y la mujer de blusa naranja floreada, ambos de lentes gritan con tanta efusividad? Es que acaso están convencidos que lo mejor para este país hayan muerto miles de niños a falta de medicamentos para su tratamiento contra el cáncer. O ¿quizá aplaudan que los hermanos del presidente reciban dinero en efectivo de manera ilegal, o que el enriquecimiento de sus hijos también sea razón para aplaudir, gritar y alentar a un hombre como el que tienen al frente?

La señora, como las mujeres al fondo estarán de acuerdo también con la eliminación de los refugios para las mujeres violentadas, para que ninguna de nosotras tenga un lugar a dónde acudir cuando está amenazada de muerte por un hombre violento. Así como también están de acuerdo que no hayan centros de salud gratuitos para quienes enferman de cáncer de mama, un ejemplo.

Mujeres que gritan con el puño en alto como si estuvieran contentas porque no recibimos atención cuando secuestran y matan a otra más en cada estado y lugar recóndito del país.

Los señores de lado derecho, con gorra roja, chaleco café, y el de chamarra de mezclilla a su lado, ¿estarán allí por decisión propia porque desde que está este actual gobierno han tenido más oportunidades de empleo?, o porque pudieron comprar una casa, o cuentan con acceso a salud médica como el Seguro Popular, sin ningún costo.

El joven que porta la foto impresa de Andrés Manuel, por qué usa la mochila de frente, si debería tener la confianza que nadie le robaría si la usara de manera correcta en su espalda. ¿Por qué cree que debe alentar de esa manera a un gobierno que ha eliminado cualquier tipo de beca académica al extranjero para investigación o en temas científicos? O ¿Solo será porque no estudia ni trabaja y entonces recibe una mesada por hacer nada?

Ojalá no estuviéramos tan divididos para darnos cuenta de manera general, que nuestro país está peor. Que nos hemos convertido en ciudadanos “conchudos” porque si nos dan sin hacer “algo” por hacer poco esfuerzo, nos sentimos complacidos. Porque aplaudimos lo que el otro aplaude sin informarnos, sin leer a fondo, sin tener una mínima compasión por el prójimo, por el otro mexicano que no está mejor, sino peor.

El profesor de Derecho Constitucional Féliz V. Lonigro, lo describe bien, como en un inicio, la “Ignorancia, pobreza, fanatismo y corrupción, son los pirales que sustenta el imperio de los gobernantes populistas”.

Para ejemplo, una imagen como esta.

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EFE/ Mario Guzmán