Pandemia por coronavirus (Cobertura especial)

Las fallas del 2019 en la crisis del 2020

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Enrique CamposLa Gran Depresión

La última vez que el Producto Interno Bruto (PIB) tuvo un crecimiento trimestral en México fue por allá de enero-marzo del 2019, cuando apenas logró un aumento de 1.4 por ciento. A partir de ahí la economía de este país interrumpió una racha de 10 años de crecimiento

La última vez que el Producto Interno Bruto (PIB) tuvo un crecimiento trimestral en México fue por allá de enero-marzo del 2019, cuando apenas logró un aumento de 1.4 por ciento. A partir de ahí la economía de este país interrumpió una racha de 10 años de crecimiento.

Más allá de considerar el resultado de la pasada elección presidencial como un factor negativo de cambio predecible en la trayectoria de la economía mexicana, una de las primeras decisiones de la 4T, que selló la mala fortuna del desempeño del país, se dio incluso antes de que Andrés Manuel López Obrador asumiera el poder en el 2018.

La cancelación de la construcción del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México en Texcoco minó fuertemente la confianza, a grado tal que desde entonces la Inversión Fija Bruta, que representa los gastos en maquinaria, equipo y construcción inició una tendencia de baja que con la pandemia sólo se agravó.

La actividad industrial, que ya presentaba un estancamiento inició también desde finales del 2018 una tendencia de baja y ni hablar de la industria de la construcción que sufrió un derrumbe en sus inversiones y vive hoy en una depresión profunda.

En fin, desde entonces se empezó a gestar una crisis económica que acumula ya siete trimestres consecutivos con resultados negativos. Solo por ahí, el tercer trimestre del 2019 marcó un muy forzado cero de crecimiento que es, en realidad, un dato negativo.

El gobierno del presidente López Obrador no sólo ha sido incapaz de una buena conducción económica por falta de una estrategia sensata, además ha minado la confianza de muchos agentes económicos, ha mostrado ineptitud para rectificar el camino y ha dilapidado los fondos de estabilización que estaban destinados sóo para las emergencias.

En el 2019, cuando el mundo crecía, cuando Estados Unidos crecía a 2.3%, México estaba ya en recesión y dilapidó 125,000 millones de pesos del Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestales (FEIP), creado en el 2001 y que durante muchos años y sexenios había logrado juntar hasta antes de que iniciara la 4T, 327,400 millones de pesos.

Así, este gobierno malgastó la mitad en un año en que debió crecer la economía, y con ella los ingresos fiscales, y la otra mitad la acabó de quemar el año pasado que sí estuvimos en crisis. Hoy quedan de ese fondo 1,500 millones de pesos, 0.45% de lo que se había juntado durante todo el siglo y que Peña Nieto le había dejado a López Obrador.

Así, las malas decisiones de gobierno, la incapacidad para rectificar y la manera como ha minado la confianza de los que invierten son los antecedentes previos a la pandemia y a la terrible crisis que padecemos.

El resultado de todo esto es esa caída histórica de 8.5% del PIB durante el 2020.

Y esa dilapidación de los fondos de emergencia sólo son la advertencia de que, en adelante, a la incipiente recuperación, se agregará una enorme presión fiscal que sólo puede derivar en subir los impuestos o en desequilibrios macroeconómicos que nos cuesten una crisis financiera en los años por venir.

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