Minuto a Minuto

Deportes Pumas a la semfinal del Clausura 2026
Con este resultado, Club Universidad Nacional clasificó a la semifinal del torneo
Internacional China confirma visita de Trump del 13 al 15 de mayo
La visita será la primera de un presidente estadounidense a China desde la que realizó el propio Trump en 2017
Internacional Netanyahu va por reducir “a cero” la ayuda militar que Israel recibe de EE.UU. en 10 años
EE.UU. entrega anualmente 3 mil 800 millones de dólares a Israel en ayuda militar
Deportes Ulama, el ancestral juego de pelota mexicano que busca su impulso en el Mundial
El 'Ulama' resistió a la prohibición colonial y vive una época de renacimiento en México
Nacional Matan en Salamanca a las buscadoras Patricia Acosta y Katia Jáuregui
Patricia y Katia se unieron a Salamanca Unidos Buscando Desaparecidos tras la desaparición de Miguel Ángel Jáuregui, hijo y hermano de ambas

Aquí me he referido a la crisis de los partidos, a los movimientos antisistema y a la polarización que caracterizan el momento actual. Y para entender cómo llegamos a este punto, he subrayado el papel de las redes sociales, la Gran Recesión y las crecientes desigualdades.

A estas causas de desasosiego habría que añadir la soberbia de una élite tecnocrática que vació de contenido moral el discurso político y desdeñó a la población, como lo argumenta el filósofo Michael J. Sandel en su más reciente libro La tiranía del mérito (2020).

Según él, la revuelta que atestiguamos es en contra de la humillación. La tiranía del mérito produjo soberbia entre los ganadores y resentimiento entre los perdedores. Los primeros, con la idea de que la cosa pública era un espacio reservado para ellos y, los otros, con la sensación de no ser tomados en cuenta.

Los ciudadanos se sintieron desempoderados y se rebelaron ante los partidos tradicionales, una tecnocracia que ni los veía ni los escuchaba, y la desigualdad de poderes que definía el orden establecido.

Me parece que esta lectura es indispensable para entender la revuelta política en muchos países y también creo que explica el éxito que ha tenido el presidente López Obrador para conectar con un amplio sector de la población.

Lo que a muchos analistas resulta incomprensible es justo lo que lo vincula con quienes por años se han sentido relegados: su desdén hacia las credenciales académicas, los estudios en el extranjero y los tecnócratas que colonizaron los órganos de gobierno.

Sus planteamientos de dar acceso a todos los jóvenes en las universidades públicas, desligar el bienestar del PIB y, por supuesto, su insistencia en las consultas ciudadanas, son otros temas que le suman y que responden al malestar que retrata Sandel.

En buena medida, la aprobación que mantiene el Presidente, aun en el contexto de la pandemia y la contracción económica, se debe a que ha logrado que los desempoderados se sientan escuchados, respetados y con un lugar en el espacio público.

El reto por delante es lograr que nadie se sienta excluido de ese espacio, ni siquiera las élites tecnocráticas que por tanto tiempo lo ocuparon como si fuese solo suyo.